lunes, febrero 08, 2010

Boogie Boogie



Anticipo de uno de los relatos que integrarán LOS CANÍBALES.



Con mucho gusto nos ocupamos de recibir a nuestros tres jóvenes. Queda dicho que eran unos vecos bien altos y fuertes y que eran tres. Nosotros, ya viejos y cerca más de los ochenta que de los cuarenta les dijimos: “Vengan aquí y no tengan miedo de la fría noche, que les acogemos en nuestro pequeño hogar”. Y entraron por la puerta de la cabaña al modo que entra el ganado en el establo para comer a media tarde. Los platos que les pusimos delante de las narices eran hondos pues conocíamos que hacía frío y que aquí, en la parte más alejada de la provincia, hace más frío todavía, y que tres jóvenes con el coche estropeado necesitaban de estas manos de viejitos para calentarse. Era una buena sopa con sus patatas que quemaba al pasar por los gorlos. Y, de repente, en medio de la cena, hicimos que en el estéreo sonara un poco de boogie boogie, que es la música que a veces ponemos para recrearnos.

Mientras duró todo, entre una y otra canción, el locutor en la radio comunicó que eran tres, precisamente tres, los que se habían escapado del centro y que eran peligrosos y que cuidado, que podían llevar armas. Nosotros nos reímos como se ríen los viejos ya a esta edad, pues ¿qué trasero sería pateado, el nuestro acaso? Y la simple suposición de esa posibilidad, el haber recibido a esos tres jóvenes con ansia de porrazos y con esos ojos que lo expresaban todo, nos daba algo más de divertimento que el silencio habitual, nuestro ejercicio más común entre horas.

-Eh –dije- ¿Qué tiene que ver el payaso con el ciervo del zoológico?


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jueves, febrero 04, 2010

Laberinto visible

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FAUNA

En el centro riguroso del parque
cuerdas rodean el cuello de la estatua
niños de brazos considerables estiran
son estudiantes
y renuncian a la faena cuando ráfagas
policía sale de sus refugios y contiene
subversión.

En el centro riguroso del parque
ciervos arrinconados por serpientes.
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miércoles, febrero 03, 2010

Polución

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Domitila es un peligro de prima, le ha dado por esconderse cada noche debajo de mi cama. Madre me da su beso de despedida, las buenas noches, y ella aparece. Yo cierro los ojos hasta ver sólo una luz blanca, pero me llama. No muevo ni un dedo, ella araña el parquet con sus uñas y hace que mi corazón se acelere. Me llama y es imposible quitármela de la cabeza, yo grito. Madre viene, mira debajo de la cama y me dice que no vea tanto la tele y que se acabó el hacer de niño pequeño. Le suplico que deje la luz encendida, pero no. Cierra la puerta, y Domitila habla en una lengua que no entiendo.
A veces la oigo llorar. No tengo otra solución que rendirme, susurrar el sí que hace que ella se sienta feliz. Luego se arrastra hasta sacar su cabeza, me guiña un ojo, sonríe y tengo que estirar de ella para ayudarle a salir. Su cuerpo se encalla con facilidad, está muy gorda. Es mayor que yo. Tendrá ya diecisiete años, dos perros y un gato siamés cojo. Cada noche Domitila se desnuda. Yo me tumbo boca arriba, cierro los ojos, pongo la espalda como una barra para aguantar su peso, y junto las piernas aspirando aire. Ella se divierte encima de mí, hace que lleve la mano a un lugar prohibido, se ríe desde el más allá al verme en acción. Después regresa a su lugar, debajo de la cama.
Mi prima tuvo hace dos años un accidente y murió. Fue en su casa, en el baño, le dio un ataque al corazón al abrocharse los zapatos. Ella no da importancia a su gordura. “Dios es un escándalo”, es lo único que me dice cuando tiene ganas de hablar. Yo odio a Domitila, hace que mi abuela sospeche por las mañanas al ver mi pijama manchado. "Se hace hombre y tiene que conocerse", le dice madre. Y a madre la quiero mucho, a veces más que a mi prima muerta.
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domingo, enero 31, 2010

Y reforzará tus huesos


Que hayan encontrado al matrimonio Manzini con la cabeza vendada de blanco y en camisón, agarrados de la mano y en la cama, reposando la muerte, no es extraordinario. Lo que debe suceder ya está marcado con antelación. Son los menos los que creen que existen vínculos entre la teoría que muchos de nosotros profesamos y ciertas inmolaciones. ¿Acaso alguien conoce el trabajo que supone encontrar los noventa y nueve nombres? ¿Cómo hacerle entender a Miriam eso mismo? ¿Decirle que ella es fruto de la búsqueda de la pureza? Para que se hagan una idea, sólo aquéllos que han visto la apariencia real de la bestia, como los Manzini, poco antes de adivinar sus garras en el cuello, han percibido el rostro, han accedido al Nombre.
Algunos de los teóricos a los que acudimos con frecuencia han escrito alguna vez que la ciudad está levantada bajo la disposición de los números cabalísticos, y de ahí la influencia sobre nosotros y que se haya despertado el secreto en nuestro corazón. Kether, como Corona y primer número, Hokhmah encarna la Sabiduría y es segundo, Binah la Inteligencia, tercero, y así. La disposición de las ramas del árbol cabalístico, que es representación simbólica de la vida divina, podría indicar el estatus de cada uno de los habitantes de la ciudad cuando lo trasladamos al mapa urbano. En verdad es imposible pretender a alguien sito en Kether, número uno, si nos encontramos en escalafones anteriores y somos Hod, Gloria, y para más concisión, número ocho en la escala. Pero eso puede ser, sin más, una errónea interpretación del árbol de los signos. La mayoría no sabe lo que dice y pretende imponer su conjetura sobre los demás. Pues lo que no se debe es creer que la simple transpiración geográfica del árbol al mapa ya supone haber alcanzado la sabiduría adecuada. No. Sólo unos pocos están allí porque deben estarlo, los demás forman parte del engalanado general, son mortales sin intereses ni intención. No podemos ser únicos y nos queda convivir con los demás.

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sábado, enero 30, 2010

Carnaval


Alguien me dijo que soñó que cortaba la cabeza de un dragón y yo, esa noche, no pude evitar el enfrentamiento con un demonio. A partir de ahí se vino repitiendo un sueño sí y otro no; un sueño sí y otro no; un sueño sí y otro no. Entonces apliqué la valentía de mi amigo: en una de esas seccioné (yo también sé hacerlo) la cabeza del contrario. Un corte seco ejecutado con una espada imaginaria, de esas que a veces aparecen en las pesadillas o en los cuentos de Borges quién sabe bajo qué oculto motivo.
Y fue el otro día, comentando en la comida con mi esposa y mis niñas cualquier cosa de la televisión, en el momento que me llevaba la cuchara de sopa a la boca, cuando esa cabeza demoníaca cayó desde lo alto hasta la fuente de ensalada, en el medio de la mesa. Evidentemente yo no dije esta boca es mía, sorbí de la cuchara como si nada hubiese pasado. Después tapé, como pude y en un ejercicio hipócrita, los cuernos con hojas de lechuga, los cabellos rojos con remolacha y zanahoria. No resultó.
Mis hijitas se alertaron, chillaron, lloraron como nunca. Mi esposa me miraba sorprendida y los dos luchábamos, tenedor con tenedor, en la fuente de ensalada. Ella por apartar, yo por ocultar. Ganó ella y cogió la cabeza. La examinó, estiró de sus cabellos, revisó sus dientes.
-¡Queridas, es una careta! –grité sin pensarlo.
Y dejé servilleta en la mesa y se la quité de las manos. No paré hasta que me cupo y pude sacar la lengua por esa boca enrojecida de diablo. Luego prometí a mis niñas, entre muecas y como quien promete una minucia, un viaje a Disneyworld para Carnaval.

miércoles, enero 27, 2010

Surrealismo y Magritté

lunes, enero 25, 2010

Entrevista a Fernando Clemot


En el blog ESPADAS COMO LABIOS se publica una entrevista al autor FERNANDO CLEMOT, con razón en su último libro con título EL GOLFO DE LOS POETAS.

Fernando Clemot (Barcelona, 1970), reciente ganador del Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España con Estancos del Chiado (Paralelo Sur), publica su primera novela en Ediciones Barataria: El golfo de los Poetas. Clemot ahonda en los secretos de la identidad y dispone un viaje a la memoria perdida de Leo Carver, personaje principal de la novela. Tragedia, alcohol, sexo, literatura y culpa son algunos de los elementos del tormentoso golfo de los poetas.

Uno de los logros más notables de El golfo de los Poetas es el personaje principal, que es su narrador, Leo Carver, ¿cómo llegaste a él? ¿Cómo diseñaste el personaje?
La observación y algunas experiencias personales son suficientes para desarrollar una personalidad como la de Carver. El alcohol está ahí, es parte de nuestras vidas, también ciertas rutinas de exceso propias y ajenas me han aportado referentes directos, profundos. Todos conocemos a alguien que se destruyó ante nuestros ojos. El alcohol y el desengaño, la heroicidad y la miseria moral las podríamos encontrar personificadas, cerca nuestro, en cualquier momento y rincón de nuestra vida. En cualquier café, en la puerta de un supermercado o en un banco, podemos encontrar a alguien que nos contaría una historia que superaría con creces a la que nos cuenta Leo Carver en El golfo de los Poetas.

¿Es realmente Leo Carver un personaje amoral? ¿Todos podríamos ser, en el fondo, Leo Carver?
Tendríamos que situar primero lo que es la moralidad y lo que no y abriríamos un debate de fondo. Desde la moral al uso (judeo-cristiana) Carver es amoral, sin duda. Se pasa por el arco del triunfo todas las recomendaciones, las que le podría dar un sacerdote pero también las de un médico o un psiquiatra, los nuevos gurús del siglo XXI. Estamos entrando en una época en que pesarán más las pautas morales de los gimnasios y los dietistas que las de la religión católica. Hemos encarado la era de los enfermos crónicos, viviremos cien años o más pero estaremos permanentemente pendientes de nuestra salud y de nuestros abdominales. En relación a estas nuevas directrices la conducta de Carver es también totalmente amoral, no respeta ni su vida ni su imagen, tiene encendidos todos los mecanismos de la autodestrucción. Está por encima de los condicionantes morales porque no le interesa ya lo que puedan pensar de él, en eso es un héroe, nos mira desde arriba. Carver es un destructor a toda máquina hacia las cataratas del Niágara.

CONTINÚA leyendo la entrevista.

sábado, enero 23, 2010

Órbita

(fragmento)

Para B.

Tras la ventana está lo peor.

Franz Kafka, Diarios


En junio de 1991 Samuel Soriano terminó la Educación General Básica, el octavo curso, lo que entonces todavía se conocía como “el colegio”. Acababa de cumplir catorce años. Sus padres discutieron con él diversas posibilidades para su futuro inmediato, posibilidades que incluían el acceso directo a la universidad, desde luego, pero también escuelas privadas en Estados Unidos o en Holanda, un centro de investigación en Barcelona, colegios especiales para niños superdotados. Durante tres semanas, durante cada una de las noches de las tres semanas siguientes a la conclusión de la E.G.B., Samuel no fue capaz de dormir, o sí, pero cuando dormía sus sueños se poblaban de sensaciones líquidas y Samuel se despertaba en mitad de la noche mareado y atónito, como si acabara de sobrevivir a un naufragio. Pensaba: no quiero ser diferente. Pensaba: no quiero madurar, no quiero crecer, no quiero que mi situación se modifique. Pensaba: no quiero dejar el colegio. Pensaba: ojalá fuera un mal estudiante y hubiera repetido este curso, para no tener que decidir, para no tener que decidir ahora. Pensaba: me gustaría ir a un instituto público con el resto de los chicos y chicas de mi edad, y que no hubiera ninguna otra posibilidad. Pensaba: no quiero morirme nunca, no quiero que nadie muera nunca, no quiero saber qué cosa es la muerte. Pensaba: todavía no he hecho en mi vida nada que merezca la pena.

Sus padres hablaron con él una mañana, la misma mañana en que los tres salían de viaje hacia Tarragona a pasar una semana de vacaciones. Le comunicaron que habían decidido que tenía que ser él mismo quien eligiera su futuro, o su destino, que él era el único que podía enfrentarse a esa decisión, o soportar esa decisión, pero que no iba a estar solo para tomarla, porque lo asesorarían, o aconsejarían, además de sus padres, una cierta cantidad de profesores, una cierta cantidad de psicólogos, una cierta cantidad de pedagogos. Durante esos siete días de vacaciones en Tarragona, pero también las tres semanas siguientes de vuelta a Zaragoza, Samuel, que acababa de cumplir catorce años, leyó a Bakunin, pero también leyó a Platón, y leyó a Marx, y leyó a Bertrand Russell y a Piaget, y leyó, con entusiasmo e incredulidad, las experiencias utópicas de educación libre de A. S. Neill, y además escuchó con atención los dictámenes y los consejos, titubeantes o contradictorios, de al menos una docena de “doctores” que lo examinaban y entrevistaban siempre con una delicadeza distante que podía interpretarse como sorpresa o como interés, pero también como prudencia o incluso como desconfianza.

Fragmento de Órbita, de Miguel Serrano Larraz.

jueves, enero 21, 2010

Bajo tierra



El cuidado que el viejo Mosnes procuraba a sus plantas era mal visto por los soldados. Es por ello que, al aparecer la primera mano en uno de sus tiestos, fue conducido a la cámara de gas. Tras su incineración, sobrevinieron las dos piernas de rigor, el brazo izquierdo. Más tarde vino el torso y la cabeza, el resto, los prisioneros arrancando de ese cuerpo las incómodas raíces, asumiendo su apetito singular. Y el joven Mosnes prefiere las hormigas y las moscas entre sus dientes, la estrategia de su apresamiento, a la jardinería práctica.

-Algún día me comeré a los soldados –les dice a sus compañeros cuando ve que el ánimo está bajo tierra.


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martes, enero 19, 2010

El perro blanco 3.1


Entre el número de otoño e invierno el equipo de "El perro blanco" lanza la publicación de un número extra en homenaje al poeta Martín Marcos recientemente desaparecido. Puede descargarse gratuitamente el número desde el enlace:

http://www.librosdelinnombrable.com/upload/El_perro_blanco_nº3.pdf

Este número tiene la característica de ser no venal, es decir, se enviará gratuitamente a todo aquel que lo solicite hasta agotar existencias.

El sumario de la revista incluye:

En portada retrato de Martín Marcos por Jaime Asensi

-Editorial por Mr. Mandrake.
-Poemas de Martín Marcos.
-Grafiti de testimonios (I).
-Elegía por un desconocido por Fernando Arrabal.
-Martín Marcos: el Martín de la poesía.
-Pinturas para Martín Marcos por Rebeca Plana.
-Grafiti de testimonios (2).
-En memoria de Martín Marcos por Fernando Arrabal.
-Creación o vindicación del poeta por Antonio Muñoz Ballesta.
-Homenaje obituario a Martín Marcos por Esteban de Rioja.
-Un gran espacio para todo por Luis Miguel Martín.
-Esto tampoco es un poema por Fernando Arrabal.
-Los libros lloran por Martín Marcos (collage) por Juan Francisco Nevado.
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Para más información: LIBROS DEL INNOMBRABLE
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domingo, enero 17, 2010

Nocilla en Literaturas.com


Nocilla Lab pone fin a la trilogía nocillera. Aunque es muy relativo hablar de cierre en una obra con tantas aperturas y aristas. Como objeto, Nocilla Lab es el último libro. Como planteamiento, la trilogía ha generado debate y descubrimiento. Autoficción, Bernhard, Vila-Matas, Paul Auster, road movie y Coca-Cola en Nocilla Lab. El rizoma-nocilla es un laboratorio literario que Agustín Fernández Mallo pone en práctica de una forma más evidente en esta tercera parte. Posiblemente, la mejor de las tres. La más experimental, sin duda. Magnífico cierre el cómic de Pere Joan con textos del autor.

P: ¿Cómo debe leerse Nocilla Lab? Aunque sea final de una trilogía, ¿tiene respiración propia? ¿Sobrevive de forma individual?

R: Sí, creo que tiene respiración propia y sobrevive totalmente de manera individual. Es algo en lo he pensado a veces, sin llegar a una clara conclusión de su porqué, pero casi toda mi obra, poemarios, novelas y ensayo, puede incluso abrirse por cualquier página y sus fragmentos tienen una unidad. No es lo mismo que leerlo todo, cambia el sentido, tiene otro sentido, pero se puede. Y sobre el Proyecto Nocilla, creo que esas novelas pueden leerse en cualquier orden, no hace falta empezar por la primera necesariamente (aunque es mejor hacerlo, claro).

P: ¿Nocilla Lab debe leerse junto a su película? El lector la encontrará en su blog: http://www.alfaguara.santillana.es/blogs/elhombre ¿Cómo enlazas la novela y el video resultante / generador?

R: No creo que tenga que leerse junto a la película. La película es de todo el Proyecto, no sólo de Nocilla Lab. La película es algo así como los orígenes poéticos y más lejanos del Proyecto Nocilla. Una poética filmada. Un experimento también, pero de imagen en movimiento. Quería usar algo más que palabra escrita en el Proyecto.

Proyecto Nocilla, la película from Santillana Vídeos on Vimeo.


P: Nocilla Lab es, quizás, más experimental que las dos novelas previas, Nocilla Dream y Nocilla Experience, ¿cuál fue su proceso de escritura? ¿Se gestó durante las anteriores o fue resultado final, su conclusión, de la búsqueda de tus respuestas al proyecto? ¿Qué te ha aportado como autor Nocilla Lab?

R: El proceso fue el de siempre, partir de una imagen, y comenzar a escribir sin rumbo. Rápidamente me vi envuelto en toda esa trama y maraña de idas y venidas en le tiempo. Cuando escribo, me gusta que la novela vaya por delante de mí, cuando la novela y sus personajes saben más que yo. Y así ocurría. La terminé muy rápidamente. La escribí poco después de escribir Nocilla Experience. Fue una experiencia extraña, muy distinta en cierto sentido a Nocilla Dream y Nocilla Experience. Inconscientemente creo que sí, que buscaba respuestas, mecanismos internos, no sé. Lo que me aportó fue conocerme más y también hacer ficción con ese conocimiento de mí mismo. En este sentido, tiene más que ver con lo que llamamos comúnmente poesía.


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viernes, enero 15, 2010

A la vendimia en Portugal



VENDIMIADOR

El poeta también va a la vendimia,
.................................... recoge frutos,
selecciona, respira hondo y
...........................corta
...........................el racimo
...........................secamente,
...........................ejecutando el drama,
lo deposita, con cuidado enfermizo
entre el resto de lo ya cortado.
Después, poco a poco,
con la paciencia necesaria,
en solitario, irá pisando versos
.............y transformando su cosecha.
Nada es del poeta,
................................salvo la transformación.


A la vendimia en Portugal

Agustín Calvo Galán



El poeta bien pudiera caer desvanecido, como Don Quijote en aquella Cueva de Montesinos, pero no olvida su misión. Se ha preparado y mentalizado para ella, así que tampoco se dejará arrastrar por las visiones. Nos recuerda, al contrario, el precio del sudor del duro trabajo en las cepas y las jornadas extenuantes que se esconden detrás de las etiquetas de las botellas de vino que otros consumirán, ajenos al milagro del esfuerzo y el sudor que las hizo posibles. Nos habla, en definitiva, de otra lucha, la que héroes más cercanos en el tiempo de Agustín llamaron lucha de clases, héroes que un día prometieron el fin de todas ellas, la desaparición mágica del patrón y el esclavo.

miércoles, enero 13, 2010

¡Gloria al Doctor Faustroll!

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A Daniel Madrid


(Breve intro)

Alfred Jarry nació en Laval en el año 1.873 (en vulgaris) y a los 15 años escribió su primera obra, Ubú Rey. La burguesía francesa se irritó con ella en una más de sus pataletas inútiles, pues Ubú, tirano corrupto de Ninguna Parte, representaba el instinto en negativo, la codicia, la ruindad del poder. Desde Père Ubú se desocultó la 'Patafísica. Gestos y opiniones del Dr. Faustroll, Patafísico fue la obra de aventuras y ciencia ficción que la originó, y el Dr. Faustroll pasará a ser el curador inamovible del Colegio de 'Patafísica. Pierre Bonnard, Boris Vian, Quenau, Ionesco, Duchamp, Max Ernst, Italo Calvino, Perec. Amigos unos, Sátrapas otros. Fernando Arrabal (www.arrabal.org), el gran Sátrapa español.

(Breve estupidez)

¡Por supuesto que quiero ser bufón de Ubú! De hecho es mi máxima aspiración. Fue en el entierro de Mallarmé cuando supe lo que la vida me deparaba, un universo enorme con forma de rosquilla y relleno de caos por dentro. Alfred Jarry estaba allí con su traje de ciclista, su bicicleta y sus pistolas en el cinto. Yo también, trabajando. Apenas un suspiro de altura, desconcertante apariencia y toda la ciencia de la 'Patafísica revolucionando su cabeza y el simbolismo francés.

"Enterrador, ponga al lado de la tumba mi camaleón", me dijo Alfred. Y yo cogí el camaleón y lo puse encima de la caja de Mallarmé. "Tápelo con mierda de oca, cariñosamente", gritó. Y yo obedecí. Ése hombre (mitad dios, mitad trasgo) había seguido el cortejo en bicicleta, haciendo sonar de vez en cuando su enorme campana de tranvía que cualquier buen día decidió instalar en ella, y ahora volvía a emprender la marcha. Fue el momento idóneo para dejar la pala, escupir al suelo con rabia y despedirme con un corte de mangas de mi jefe, el Enterrador Supremo. Gracias a esa decisión, la única que he tomado en mi vida, pude correr tras Alfred y la campana y por trasmigración mental (mi virtud), entrar en su laberinto úbico y encontrar la definición de la Patafísica: "Es la ciencia que se añade a la Metafísica, bien sea en sí misma, bien sea fuera de sí misma, y se extiende más allá, tan lejos como ésta se encuentra de la física." "La Patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que atribuye simbólicamente a los lineamientos las propiedades de los objetos descritos por su virtualidad".

Por lo que asimilé y adiviné, sin duda erróneamente, el futuro y dos conclusiones:

1. La 'Patafísica hace que la realidad, y por ende la escritura, que conocemos, explote por falsa, creando un nuevo universo irónico, caóticamente creativo, infantil, lleno de juegos y extravagancias, de contrarios, y se convierta el Collège de 'Pataphysique (presentí que se ocultaría en 1974 por la desaparición de varios de sus miembros y sentí su desocultación el 20 de abril de 2000 para continuar con la exploración) en una sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles que se ocupa de la única cosa seria: ¡La Patafísica!

2. Todo es 'Patafísica/o. Boris Vian dirá un día en una entrevista: "Uno de los principios fundamentales de la 'Patafísica es el de la equivalencia de los contrarios. Es tal vez eso lo que explica el rechazo que manifestamos de lo que es considerado serio y de lo que no lo es, porque para nosotros "serio" o "no serio" es exactamente lo mismo. Eso es 'Patafísica; aunque uno no quiera, siempre está haciendo 'Patafísica".




DIBUJOLLAGE de Daniel Madrid



Alfred Jarry seguía pedaleando, Ubú en mi cogote. De hecho, no noté la respiración del señor Ubú, de la panza enroscada de Ubú, hasta que creí que lo tenía detrás. Inconscientemente estaba allí, en el último pliegue de la mente, y al ser pensado conscientemente (pura 'patafísica) Ubú apareció, respiró con su panza, gracias a su nariz de cocodrilo, y me despeinó. Por lo que París, una ciudad en gris metalizado, tenía corriendo sobre su piel a un falso príncipe acosando a un joven aprendiz de entierros que a su vez perseguía a un genio en bicicleta que seguía a trescientos por hora a la Contradicción Absoluta.

"Enterrador, la imaginación es lo único que soluciona los conflictos. Contraponga, enfrente, piense en opuestos, en contradicciones, ahí tendrá la solución a todo, el Humor", gritó así, con mayúscula en la hache. De hecho, la literatura es eso, oposición. Así se crean preguntas. Y hartos de conocer las respuestas se necesitan buenas preguntas, ¿quién sabe preguntar? Es lo que yo pensaba, enterrador y pobre en todo. "Patafísicos son aquellos que hacen conscientemente lo que los demás hacen de manera inconsciente", susurró alguien desde el cielo, el Dr. Faustroll.
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Sí, el grotesco señor Ubú es el culpable; el absurdo, la causa. La vida como juego. La literatura como juego. En el aliento de Ubú se advertía esencia de lo que más tarde sería el OuLiPo (Georges Perec, Italo Calvino, Cortázar porque sí). Y mi pasado de enterrador dejó paso a mi futuro de jugador a letras. OuLiPo. Ouvroir de Littérature Potentielle, manifestación por azar y composición de la ciencia patafísica. Y pensé en ella, a toda carrera, sin saber nada más que lo que alguien, posiblemente el Dr. Faustroll, me susurraba: la literatura como experimento, como la posiblidad de las palabras. Sustituir, abrir por azar un libro y a partir de una palabra disparadero escribir y escribir, la novedad espiral, la superación panzona de los formalismos, el texto pistola como placer, el lenguaje de viva la muerte como un mecanismo imposible, su superación, la escritura emanada desde el inconsciente, desde las vísceras, arquitectos y emperadores, probar, avanzar en la rayuela, jugar y jugar. Y después, jugar más.

Y todas las frases venían a mi mente de persona sin nada más que la nada, con prisa. Y ese combinar de ideas hizo que parara la carrera y el señor Ubú se detuviera en seco. Le miré a los ojos. Alfred Jarry se escapó con su pedaleo. A lo lejos pude ver su estela de genio y su campana de tranvía. "Señor Ubú", le dije muy serio, sabía que estaba ante un decisión muy importante: "lo he decidido, quiero escribir, hacer letras". El señor Ubú refunfuñó, para responder se sentó, se metió el dedo meñique del pie en la nariz y sentenció mi futuro y con ello mi presente: "Bufón, mejor que te dediques a enterrar muertos".
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martes, enero 12, 2010

Por el tubo de la risa


Regreso a lo que hace cuatro años escribió (¡brillante!) Fernando Arrabal, respondiendo a Juan Updike en defensa cerrada del blog, publicado orignalmente en el diario EL MUNDO. Algunos fragmentos:

" Con qué esperanza, caridad y altruismo regalan, espontáneos, su maná con todo lo que saben a cualquiera que les visite. Y si no hablo de fe (que completa el trinomio de virtudes bíblicas) es porque todo el que cogita o levita [+ ó -] en la red sabe que los blogueros de la verdad [¤¤¤] sí que creen en lo que no ven. Quedan excluidos del santoral pagano los blogueros del embuste y la manipulación. "

"Algunos afirman, miopes, que el ‘bloguista’ es un diarista. Pero muchos son ‘horistas’ y puede ser que existan ya, generosos, que escriben cada minuto: instantes en sesión continua de mercedes destinados a Dios sabe quién.

¿Qué hubieran pensado de Internet Sócrates, Wittgenstein, Kant o Spinoza? La legión Anti-internet se apoya en una ‘cita’ de Sócrates: “me opongo a la lectura… porque empobrece la memoria” [ + ó –]. Pero esta versión llegada a nosotros tras tantos recovecos ¿es la correcta? Lástima que Platón no haya grabado en disco duro. El bloguista, como no puede desdecirse, firma con indeleble ADN: no hay goma ni ‘tipex’ que borre o corrija tras el telón final y ‘click’. Sócrates luchó desnudo con Alcibíades, bebió cicuta cuando se lo mandaron y compuso fábulas ¿es posible que su platónico copista le transformara en analfabeto?"

"Hay blogueros que abren los ventanales de los reyes magos, o que saben manejar el radar de los silencios del corazón o que nos conducen, con botas de Pulgarcito, por el tubo de la risa."

"¿Se puede creer que el autor va a sucumbir a Internet, como “la literatura epistolar terminará con el fax” y “el teatro de Racine [¤¤¤] desaparecerá como la moda del café” (dixit Mrs Sevigné [¤])? ¿Se escribe, se diariza o se cartea menos tras la llegada de Atila/Internet? Jesús [¤¤¤], otro analfabeto según algunos, fue capaz como la elite de su siglo de escribir en la arena. Este privilegio de dar testimonio escrito ¿Internet lo amustia definitivamente? ¿Incluso en los reinos de dictaduras, donde el tirano lo único que no puede encalabozar es la red? "
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Accede al nuevo espacio de Arrabal:
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lunes, enero 11, 2010

La unión

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El estupendo micro de La puerta falsa me anima a reproducir aquí el propio que aparece en la compilación Más cuentos para sonreír de la editorial sevillana Hipalage.

La unión

Nadie llevaba la cuenta del número de efectivos que se habían reunido. “¡Nuestra media de pie es un cuarenta y cuatro!”, fue lo primero que dijo el Presidente de la Nación al salir de su coche y subir al escenario que se había habilitado en la plaza central. En realidad, formamos una nación tan grande en dimensión como lo fue la China, pero nuestros ciudadanos tienen mayor complexión y altura, también el pie más grande, la zancada envidiable.
En el momento preciso dio la orden. Y la transmisión fue exacta a los puntos estratégicos donde todos y cada uno de nosotros nos hallábamos reunidos. Y saltamos a la vez. Fue un salto alegre, enérgico y descarnado. Un aviso pacífico y contundente al país que nos rodeaba, al que ponía alambres a nuestras fronteras. El salto medido de nuestros ciudadanos fue el gran paso hacia nuestra libertad. Tras el acto, vino el temblor de tierra y los tornillos desmontándose de los tanques. La demostración del poder en la unión y el fin de las bombas.

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sábado, enero 09, 2010

La pala vacía

Uno

Al atardecer, las palas de los tres hermanos dejaron de cavar en la tierra del señor Obab. Todo quedó quieto. Las últimas paladas perdidas en el cielo de nubes negras, el ritmo de los seis brazos sudorosos, metiendo y sacando tierra para ser ricos de una vez, en el eco del lugar. Los tres hermanos se ocupaban de cavar los primeros días de la semana, los otros días rellenaban esos agujeros como si no hubiese pasado nada más que el tiempo. Y era al atardecer, con la caída del sol y la aparición de las mismas nubes, cuando las palas vibraban por última vez, y un tocar de campana a toda prisa que venía desde la granja cerraba la jornada antes de la lluvia de siempre.
-Casi está, cerca de, ya estamos, casi, casi, el propósito y…-se apresuraba a decir el mayor al llegar a la granja, evitando el golpe de puño de un viejo harto de tanto buscar para nada.
Después se sentaban en el suelo y esperaban la orden del tío, su escupitajo en el porche y la patada a la puerta. Entonces todos entraban dentro y se abalanzaban a la sopa con carne de los cuencos que había preparada en la mesa. Luego se peleaban entre ellos buscando como excusa un trozo de pan o una mirada de más, y entre golpes se quedaban dormidos, sucios de arena y cansados de tanto quitarle tierra a la tierra. El anciano Obab (si hacía frío y quería calentarse) sacaba su alcohol y bebía. Esa noche no lo hizo. Le dio un puntapié al mayor. Le despertó y le dijo que se lavara, que en el establo encontraría agua y que tenía que ir a la ciudad, a por más veneno y cuerdas, que él era joven y sabía lo que tenía que decir y lo que no si alguien le preguntaba. Y después se arrepintió y le dijo que no, que no se acercase al establo y que no malgastara agua, que la lluvia ya le lavaría lo suficiente.

Dos

¿De dónde le vendría a ella la idea de fijarse primero en los zapatos antes de abordar las demás zonas de un hombre? Lo de ése tipo en el supermercado fue un caer repentino en el borde de los zapatos y en un caminar irregular, indeciso, y subir hacia arriba hasta rematar la mirada en unos ojos marrones, del color de la corteza de los árboles. Entre los botes de tomate abordarle la zona, después seguirle despistada entre mermeladas y ante las salsas volver a tomarle el pulso a los ojos, retarlos y conducirlos al escote.
-Llueve de muerte. ¿Tienes dinero para mí? –preguntó ella.
Y siguieron caminando por el pasillo del supermercado, comprobando las etiquetas de las latas en un comprobar sin más sustancia que mirar números y conquistar.
Sin que supiera exactamente cómo ocurrió, en uno de esos despistes de código de barras, ella perdió de vista al joven. De cuando en cuando le sucedía, era improbable que se le escapara así como así un cliente, pero a veces se daban a la fuga. Miró y remiró pasillos, carritos de compra y lavabos antes de asegurarse que se le había esfumado esa noche la presa. Ahora le tocaba comenzar de nuevo: el juego de la seducción, los zapatos del joven necesitado de amor, adivinar el billete en el bolsillo del pantalón (el olfato le decía que el pobre diablo de antes tendría más dinero del aparente), ofertas y la lengua mojando los labios, una nueva posibilidad.
-Odio a los niños bobos –reveló mientras abandonaba el supermercado.
Corrió hacia la gasolinera, a salvarse de la lluvia y esperar a un conductor confiado que le arreglara la noche. Gotas. Luces de coches. Alguien fijándose en su cuello. Más gotas. Y antes de quedar inconsciente sonrió, pues creyó ver una vez más el color de la corteza de los árboles en unos ojos.
Tres

-Duerme.
-Calor, tiene calor, los botones…
-¡Sí, los botones!
-Yo estaba bastante loco, ella, allí… Y sus manitas tocando los botes de mermelada…
-Calor, calor, calor.
-La manga, ¡estira!
-Llovía. Y otra vez yo allí tonto. Más ratas en mi cabeza.
-¡Eres un inútil! ¡No vale tocar hasta que tío Obab no lo diga!
-El viejo no lo sabe. Y después le di, le aticé así, cogiendo carrerilla, como cuando el tío batea con la pala, igualito, y ella tan preciosa, ratas.
-Vaya, el propósito principal es lo primero, por fin…
-¡La falda! ¡Ahora la falda!
-¿Habíais visto algo así alguna vez?
Cuatro

La cama olía a bolitas de alcanfor. Un corretear de manos aquí y allá, ásperas, le hizo retorcerse. Estuvo a punto de gritar y levantarse de un salto, prefirió hacerse la dormida, esperar el momento preciso. Escuchó balbucear algo sobre el objetivo, el seguir paleando para llegar a dar con el tesoro, luego adivinó un quitar y quitar prendas. Pero ella conocía el tacto de esas manos, nerviosas no conseguirían nada más que destaparle un pecho, o una pierna, después se arrepentirían y correrían a un rincón. Ella dejó hacer hasta que tuvo realmente miedo: fue al abrirse la puerta de la habitación y oír golpes brutos y sangre de narices partidas goteando en los tablones del suelo. Después, un viejo con una dentadura sucia se acercó a ella, olisqueando su cuello.

Cinco
-… nos rompió la cara.
-Más bien sí.
-Y ahora está con la mujer.
-¿Habías visto algo así alguna vez?
-Vaya, es fuerte por completo.
-Pronto se hará de día.
-Y hoyos alrededor y la mujer allí.
-Ya veo. ¡Cavar!
-Quería mi bolsillo con dinero.
-¿Cavar?

Seis

Es suficiente con detenerse en los ojos de ella para saber qué es lo que desea. Bastaría una simple mirada. Examina la disposición del cuarto: un par de sillas cojas, un jergón manoseado, dinero en sueños, oscuridades, pequeñas sombras, el techo roto. Valora y calcula riesgos: la creencia de que ellos cavaban para encontrar el tesoro, el silbido de la llama de la lámpara alejándose por culpa de la corriente que se cuela bajo la puerta, por las grietas de las paredes, por la nariz de ese viejo que pesa más que todas las cosas y que borracho no sabe dónde meter su sexo y se conforma con el rozar en la cama o en una pierna, así una y otra vez hasta que cae derrotado encima de ella, y ella aprovecha para preguntarle en el oído que qué es eso del propósito principal, y él se levanta como un toro y grita:
-¡Buscar y buscar en la tierra hasta conseguirlo y cueste lo que cueste aunque cueste la vida! Pronto –confiesa-, antes de ser cadáver, quizás unos meses más hasta haber agujereado la tierra entera y hacerle memoria a padre, porque desde entonces lo buscamos, el propósito principal.
Tío Obab cae al suelo, nunca ha hablado tanto rato seguido. Sigue tartamudeando algo, el final de lo escaso, de encontrar y exterminar de una vez por siempre la pobreza. Ella se levanta de la cama, golpea con el tacón del zapato en el hígado del viejo, que resopla pesadamente y se ahoga. Después se arregla el cabello, se estira la falda y acaba con el cálculo: no puede evitar pensar en oro y más oro.


Siete

Pala: Instrumento compuesto de una tabla de madera o una plancha de hierro, comúnmente de forma rectangular o redondeada, y un mango grueso, cilíndrico y más o menos largo, según los (combinados) usos a que se destina.


Ocho

No, no sonó la campana como otras tardes y seguimos con la cabeza gacha y la pala. Mis hermanos son un poco tontos, retrasados, quién sabe por qué (padre siempre se quejaba de ellos, de mi no, de mi no). Fui yo el que dije que ya está bien, que los brazos me dolían como estrellas, que tío Obab estaría borracho. Y me los tuve que quitar de encima como le cuento, así, a golpes, no se puede decir nada del tío delante de ellos porque muerden como perros. Pero yo me fui, y les dije que se murieran, que yo me iba a cenar que ya era tarde, y ellos me siguieron porque tenían miedo, siempre tienen miedo.
Dejamos los agujeros sin tapar, no tocaba tapar, y el más pequeño preguntaba desde atrás que si los tapábamos. Yo cogí una piedra, hice así, como si se la tirara y él es como los perros y dijo que otro día posiblemente. Estaba allí, tan preciosa, yo ya le he dicho… Ella en el porche de la granja y nos abrió la puerta, la comida estaba en los cuencos, olía tan bien.
Mis hermanos fueron a comer la carne de la mesa, yo me quedé mirándola y le dije que era bonita, la cogí de la cintura y ella me empujó para apartarme. Me dio igual que me arañase con sus uñas aceradas como un clavo. Yo fui como un perro a comer la carne y a reír con los otros dos porque teníamos comida y una mujer con un olor precioso que hacía que cuando levantábamos las narices nos quedáramos tontos. Pensar en el viejo vino después, qué le había pasado. Nos miramos los tres, dijimos sin hablar que qué será del viejo, pero subimos las narices arriba y respiramos cebolla y músculo, nos olvidamos del tema.
Y eso es porque yo nunca he tenido una madre, siempre he visto hombres con alcohol y tierra y más tierra. Estábamos tan contentos que la miramos como perros cuando se acercó y comenzó a preguntarnos, y teníamos tantas ganas de besar ese cuello. Que si encontraríamos pronto el tesoro nos preguntó. Y tantas ganas de besarla y quitarle la ropa y besarla con la lengua. Sí, eso nos dijo: el tesoro. Y yo le pregunté que qué tesoro.
-El propósito principal -dijo ella ilusionada.
Nos quedamos como los perros cuando ven la mano del hombre en alto, quietos. Yo estaba de pie, sin moverme, como un pájaro nocturno vigilando. Y fue el pequeño, sí el más pequeño el que habló, como un lobo aullando le dijo en alto (antes de besarla y tocarla, y antes que nosotros la besáramos y ella se dejara hacer) que un par de meses o tres quizás nos costaría, pero que sin duda nosotros mataríamos a la plaga por fin y encontraríamos la madriguera y le aplicaríamos veneno durante horas. Ella miró al suelo con sus ojos escandalosos, y a las paredes, y a las cortinas rotas. Y entonces vio las ratas. Muchas ratas. Nuestras ratas rabiosas olisqueando sus pies con sus naricitas negras.
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Relato perteneciente a La memoria del laberinto (CYH, publicado en 2005).
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martes, enero 05, 2010

Belano en ADAMAR

Ahora BELANO en la revista de creación ADAMAR, en su número 36. Con la dedicatoria a Ana María Navales, que en un nutritivo paseo por Zaragoza me confesó que una de las cosas que más deseaba era escribir un cuento sobre Bolaño. Sea como sea, este cuento es tu/mi memoria, Ana María.
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BELANO


Lima y yo no éramos revolucionarios pero sí nos movíamos entre tiburones, en eso tenía razón Roberto Bolaño. También puede llegar a ser cierto que no éramos escritores. A veces escribíamos poesía, pero tampoco éramos poetas. Éramos vendedores de droga. Que se lo digan a Felipe Müller, o a esos tantos que han dado su mentira sobre nuestra vida y obra para que se publique y salga por ahí en miles de libros. Que se lo digan al joven García Madero. Que se lo digan a Bolaño. Lima y yo teníamos conciencia de la muerte. Y eso es lo que nos separa de cualquier otro.

Es cierto que publiqué acaso un par de novelas. Pero ese acto cobarde no le supone a un tipo escritor. Sí que estuve cerca de esa naturaleza el día en el que desafié a duelo con espadas al crítico Iñaki Echavarne por una mala reseña de mi obra. Eso le acerca a uno a la literatura. Acabar con el crítico a estocadas sí que puede ser de escritor, clavarle la pluma con la que uno ha relatado varias vidas. Escribir sin más, sin presuponer que detrás de la escritura está la necesidad visceral de hacerlo, es de hijos de puta. Todos los que le conocieron decían que Bolaño sí que era escritor. Que si alguna vez alguien pudo escribir y vivir como un escritor, como un eficaz rey del accidente, ése fue Roberto.

¿Y qué hay detrás de la ventana?
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Juventud. Amor. Muerte. Nuestra sinagoga, una violenta trinidad. El real visceralísmo fue nuestra premisa poética. Por Los detectives salvajes, obra tumultuosa donde se encuentra mi historia, la de Ulises Lima y la de Cesárea Tinajero, supe dónde pararon los escritos de esta poeta mexicana. En Sonora. Yo acabé en Liberia. Sonora fue también el destino del joven García Madero, que sin el esfuerzo que conlleva la graduación de poeta maldito, se hizo con los poemas de Cesárea, y allí pasó a vivir con Lupe, su amiga y amante. García Madero “cagón” siempre se creyó continuador de la obra visceralista pero nunca asumió el riesgo.


Continúa la lectura del relato en


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domingo, enero 03, 2010

Es preferible tener que entenderse con patos


Alrededor de Un año, de Juan Emar
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Si Juan Emar no hubiera visitado Barcelona este mes que viene, no se me habría dado la posibilidad de tener esas mínimas palabras con el autor que confirman que es preferible tener que entenderse con patos que con las olas embravecidas. Porque estamos más cerca, en tamaño, al pato que a la inmensidad del océano. Así lo dice en su diario con título Un año, que recién ha editado Ediciones Barataria. Sintomática es la noticia que publicó El mercurio en 1964, tras su muerte, y que Enrique Vila-Matas da referencia en el prólogo: “una extraña personalidad que pasó por la vida como un inadaptado y un rebelde”. De esto mismo no ha dicho nada Juan Emar en nuestro brevísimo no-paseo por el puerto de Barcelona. Tan sólo ha confirmado que es preferible tener que entenderse con los patos, y luego ha hecho el ademán de estrecharme la mano y ha imprimido un paso matemáticamente tan complejo que me ha dejado descompuesto, sin personaje, y meditando sobre las gaviotas y la alteración. Con Emar yendo y viniendo, con su imagen que ya no era y que de repente iba y venía; un adiós más allá del espejo.
El autor chileno, de nombre civil Álvaro Yáñez, maneja la excepción y la irregularidad vital como nadie, como germen y post-vanguardia de aquellos que vinieron después. De muchos de ellos. Emar contiene el Boom (como en algún momento dijo el escritor ecuatoriano Leonardo Valencia el verdadero Boom arranca, inclusive, en la primera mitad del siglo XX). Un año debe situarse en el tiempo que se dio, y que lleva por numeral en vulgaris 1935. Es el 1 de cada mes el día en el que el diario se abre y cierra hasta conseguir una totalidad de 12 meses que dan como resultado un año natural y extraordinario. Aunque lo extraordinario y lo excepcional no debe contemplarse como algo fuera de un orden. Tiene su propio orden secreto. Y, por ejemplo, si en uno de los meses el narrador consigue hacer sonar un disco colocándolo sobre el índice de una mano, con la derecha raspándolo y abriendo la boca desmesuradamente hasta que atruena la voz de Caruso, no debe verse como una fantasía premeditada. Para algunos privilegiados la vida funciona así, se representa continuamente mediante excepciones y fragmentos, y no deberíamos suponer de forma simplista que utilicen juegos de magia para conseguir un resultado predefinido. Emar ve así, piensa de esa forma, respira literatura excepcional, y él mismo es un sujeto privilegiado que consigue hacer de la excepción la norma. A la manera que lo hicieron los surrealistas, o más concretamente, a la sazón de Alfred Jarry, por dar un nombre más a todo el embrollo (en 1919 Emar viaja a Europa y se instala en París).

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Continúa en el número de ENERO de

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lunes, diciembre 28, 2009

La Cigale en CANAL-L

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Cierro el año con el video que CANAL-L ha generado sobre el evento que reunió a poetas y lectores en LA CIGALE hará una semana. Poemas de Lorca, Desclot, Kavafis, textos de Cortázar, entre otros, y el atrevimiento propio de intentar leer el poema “Mi idolatrada felatriz” de Fernando Arrabal. Es indudable que se le puede sacar mucho más jugo (verbo apropiadísimo) a este luminoso texto, pero será en próximas citas. Sin duda LA CIGALE es un magnífico lugar para intentar que idolatradas felatrices y otros bosques poéticos afloren.
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Del blog de CANAL-L: “El dilluns de La Cigale son unos recitales literarios organizados por Alex Chico y Juan Salido-Vico. En esta ocasión hemos reunido textos de diferentes lenguas: "Ítaca" de Constantino Kavafis y "La balada del agua del mar" de Federico García Lorca, leídos en griego por Pericles Kordolaimis; seguidamente Miguel Cordero lee el capítulo 68 de Rayuela, en lengua cortazariana y con acento porteño, el poeta Agustín Calvo Galán recita el poema de Miquel Desclot, "Canción del panadero", en catalán, y para terminar, en español, Ivan Humanes lee "Mi idolatrada felatriz" de Fernando Arrabal.”
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miércoles, diciembre 23, 2009

Arroz negro y madejas

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Tengan todos unas felices fiestas. Este es el penúltimo post de un 2009 que se cerrará con el video en LA CIGALE y la Poetry Jam que se dio hace unos días. Sigan la madeja hasta el ARROZ NEGRO de la review BCN WEEK. Relato que se insertará en LOS CANÍBALES, libro propio que verá la luz en 2010 en la editorial LIBROS DEL INNOMBRABLE. Sean buenos.


Una madeja


El niño tira del ovillo con una insistencia de gato y la viejecita deja hacer. En el porche, arrebujada la madeja, pegada a la barriga, la abuela tiembla cada vez que el niño estira y la bola gira en los cuencos de sus manos. A lo lejos el cielo con las nubes, más allá de los tejados y las antenas de las otras casas. Y la vieja que piensa que cualquier tiempo aislado con un quinqué de petróleo, unos cuantos animales en el establo y un marido calentando la cama siempre fue mejor que este lugar extraño. Y lo dice así:

–Es un lugar extraño.

La impertinencia gatuna del niño en desmontar la madeja se detiene, mira hacia los lados y ve casas, una urbanización apiñada en grises y el niño pregunta a la abuela qué ha dicho, que no le ha escuchado bien porque el fisfís de la lana que él estira le ha cortado el mensaje. Y fisfís lo pronuncia con gestos que denotan un amargor gustoso en el tacto, enredando esa palabra, fisfís, en su boca. Una y otra vez. Fisfís, fisfís, fisfís.

–Es un lugar extraño, un lugar de mierda, vamos –dice la vieja mientras se hamaca.
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domingo, diciembre 20, 2009

Poetry Jam / La Cigale

Poetry Jam

el próximo lunes, 21 de diciembre, a las 20.30 h.,

en el Café La Cigale (Calle Tordera, 50, Barcelona).



Del blog de La Cigale: "Y el lunes 21, precisamente, una nueva sesión abierta, un recital colectivo y participativo que esta vez hemos llamado (somos tan volubles como poco originales) Poetry Jam. Os invitamos de nuevo a acudir en masa a nuestro decadente salón de la calle Tordera, nº 50, y a que os apoderéis sin más de nuestro no-escenario. Podéis hacer, ya sabéis, lo que os venga en gana: contar, cantar, bailar, interpretar, dar mítines, caminar sobre chinchetas, batir records guinness, jugar al trile, practicar la ventriloquia con un calcetín… y si queda tiempo leer algún poema. Todo esto, como siempre, a partir de las 20:30h. ¡Nos vemos en La Cigale! "
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jueves, diciembre 17, 2009

Can (Paperhouse)


Llamada: Escribo sobre Arnau Puig y el grupo Dau al Set. Cualquier material de estudio, al respecto, será recibido con las manos abiertas y los pies fríos. Mientras tanto, ¡disfruten del Kraut!
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martes, diciembre 15, 2009

Elegía por un desconocido, de FA

Sí, Martín Marcos era y es un desconocido. Pronto se le conocerá como 'el gran poeta de su generación'. Y el más trascendente. Fue lo que quiero ser sin lograrlo: un santo laico, un justo civil. Por los siglos de los siglos.
Qué pérdida tan irrecuperable para sus amigos. Y para mí. Y para la poesía. Y para todos los que tuvimos la enorme dicha y el prestigioso honor de conocerle bordeando paraísos. Fue más escritor y más poeta y más humano que todos los que le vamos a sobrevivir. Y obviamente infinitamente más que yo.
Era además obrero, sabio, científico, ajedrecista, patafísico, job, leñador, viajero, filósofo. Y mil cosas más. Todo lo supo hacer como nadie. Encontró el arte de reír, de escuchar, de acariciar gatos cuánticos, de hablar de Spinoza con cariño y de Wittgenstein con conocimiento, de descorchar hermetismos, de dormir en la acera de una capital, de analizar un mate de Magnus Carlsen, de dejar pasar el tiempo ondulando, de no preocuparse por lo que le despreocupaba, y de interesarse por lo que le interesaba. Conseguía encadenar su existencia con aciertos a toda vela. Nos deslumbraba desde su choza errante.
Fue el peterpan del greyhound, el cofundador de la 'Liga de poetas', el giraeternidades en si bemol, el haiku-man sin ombligo, el Hölderlin de su época, el Thoreau de la poesía, el Gödel de los sonetos.
Nunca supimos si tuvo alguna opción religiosa o política; nada de eso le venía ni a su mente ni a su culo. Nos regalaba con portentos y (en silencio) con su lección de existir cuando atravesaba sus rachas de obrero en paro o vivía su júbilo de campeón de levanta-tablones. Ni a nadie ni a mí no pidió nunca nada. Solo sabía dar.
Le he visto en Chipre o en Chicago con la misma camisa e idéntica mochila cargada con libros hasta las cejas. Viajaba en charters peligrosos y baratísimos sin penetrar en postales.
En París o Poggibonsi, en Brnö o New York se codeó con Houellebecq o Ivantchuck, con Kundera o Thieri Foulc, con Franco Battiato o Edoardo Sanguineti, con Antonio Bertoli o Benjamín Ivry, con la ministra de cultura disfrazada de republicana o el clochard místico turco, con el homeless alquimista congolés o la adolescente autista. Con todos dialogó tan sencillamente como lo hacía con los alacranes o con el ketchup. Por ejemplo, hablaba del principio de 'incompletud' o del color de las espigas.
La última vez que le vi tomamos un revuelto en Casa Lucio. Y lo degustó realmente. Porque era un rey. El de la poesía.
Murió a los 47 años, como vivió, excepcionalmente. Un accidente laboral le mató ejerciendo su "gana pan" de obrero y leñador. Estaba trabajando en el monte con un volquete (dumper, o pelleteuse).
(http://www.youtube.com/watch?v=9qOmePrGo3o)
Se ocultó definitivamente a las 4 horas y 7 minutos de la tarde como lo que siempre fue a pesar de la riqueza infinita de su obra. Como el poeta pobre y maldito de su tiempo.
[Un grupo de poetas extranjeros o desterrados ha solicitado respetuosamente al Ayuntamiento de su bonito pueblo que cambie su nombre de Vilviestre del Pinar [Burgos] por Vilviestre de Martín Marcos. Poetas que no aceptarán que a su magisterio y a su poesía se los trague la tierra cuando bosteza la inmortalidad. Se han unido a la súplica desde el poeta Antonio Garrigues Walker hasta Rafael Balanzá (último premio Café Gijón) pasando por los también poetas Javier Esteban (de Generación XXI) y Raúl Herrero (precisamente editor de Libros del innombrable).]
No le gustaría saber que nos devora el sentimiento. Le espantaría oír que nos causa un dolor que no creíamos nunca llegar a sentir.
Se ha ido caminando, caminando, hacia el Sol.
Allá estará divinamente, como estuvo siempre en cualquier sitio.
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De Fernando Arrabal, publicado en EL PAÍS.
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viernes, diciembre 11, 2009

Los trenes salvajes


.El nuevo poemario de Raúl Herrero se presentará en el marco del pub Rock Moog Zaragoza , donde tiene previsto iniciarse, en un futuro próximo, una serie de actividades culturales de tipo multidisciplinar donde tendrá cabida la música, la fotografía, el cine, la literatura y las artes plásticas.

El nuevo poemario de Raúl Herrero cuenta con prólogo del desaparecido poeta y pintor Antonio Fernández Molina y dibujos de Isabel Fernández Echeverría. En portada figura un collage realizado por Juan Francisco Nevado.

Tras la presentación del volumen, que realizará María José Benedí, seguirá una audición de hora y media creada en especial por el autor para la ocasión con música relacionada con los temas del libro. Durante sesión se escuchará música de The Beatles, Thelonious Monk, Pink Floyd, Kroke, Bod Dylan, Robert Johnson, Frank Sinatra, Burt Bacharach, etc.

El poemario “Los trenes salvajes” incluye poemas dedicados a Paul McCartney y Thelonious Monk, entre otras referencias musicales, por tanto se tendrá especial atención a temas relacionados con tales contenidos, así como a canciones relativas a los trenes.

La audición, preparada por el autor de “Los trenes salvajes” , no será una mera sucesión de temas sino que el autor mezclará elementos de origen dispar.

11 de diciembre

Hora: 20:30 h.

Lugar: Rock Moog Zaragoza

Espacio de arte lamulamug

C/ Santa Isabel, local 2

50003 Zaragoza.

Al lado de la plaza del justicia en el Casco Histórico


sábado, diciembre 05, 2009

Marcel Duchamp / John Cage

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Dreams that Money Can Buy es un film de Hans Richter con varios artistas. Aquí dejamos un fragmento de Ducham con música del gran John Cage.
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Dreams That Money Can Buy

is a 1947 American experimental feature color film written, produced, and directed by surrealist artist and dada film-theorist Hans Richter. Collaborators included Max Ernst, Marcel Duchamp, Man Ray, Alexander Calder, Darius Milhaud and Fernand Léger. The film won the Award for the Best Original Contribution to the Progress of Cinematography at the 1947 Venice Film Festival. WIKIPEDIA.

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martes, diciembre 01, 2009

Nocilla Lab / Comunidad Inconfesable



Nocilla Lab pone fin a la trilogía nocillera. Aunque es muy relativo hablar de cierre en una obra con tantas aperturas y aristas. Como objeto, Nocilla Lab es el último libro. Como planteamiento, la trilogía ha generado debate y descubrimiento. Autoficción, Bernhard, Vila-Matas, Paul Auster, road movie y Coca-Cola en Nocilla Lab. El rizoma-nocilla es un laboratorio literario que Agustín Fernández Mallo pone en práctica de una forma más evidente en esta tercera parte. Posiblemente, la mejor de las tres. La más experimental, sin duda. Magnífico cierre el cómic de Pere Joan con textos del autor.

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Además, entre otros autores y obras, en el número de Diciembre de La Comunidad Inconfensable, encontrarás:

Miguel Ángel Zapata, Andrea Cabel, Luigi Amara, Ricardo Sumalavia, José María Brindisi, Cristian Mitelman, Guadalupe Aguiar, David Roas, Saúl R. Deus, Diego Trelles Paz, Carlos Meneses, Pedro Ganossa, Magdalena Martínez R., Javier Bozalongo, Lucas Sallovitz, Oliverio Coelho, Leonardo Valencia.

Las mujeres son, Alela Diane, Fogwill, Guillermo Piro, Diario de un superviviente, La presa inédita, Corneliu Porumboiu, James Gray, Problemas de las noches de verano, La tranquilidad del saber, Cuando fuimos latinoamericanos, El caso Potel, Negación del ensayo.

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domingo, noviembre 29, 2009

Juan Emar



Debo a la Claudia Apablaza el descubrimiento de Juan Emar. Ya daré más crítica-ficción sobre Un año, la "anti-novela" que ve acaba de ver la luz en la editorial Barataria con prólogo de Enrique Vila-Matas. Ahora dejo un blog que es dedicatoria a su memoria, para el lector curioso:
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Además de Un año, la nueva colección de Barataria con título Humo hacia el sur también nos presenta La casa de cartón, del escritor peruano Martín Adán. Prólogo de Vicente Luis Mora.

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viernes, noviembre 27, 2009

Presentación Marginalia & Symbolos

El próximo 30 de noviembre, lunes, se dará la presentación de cuatro novedades editoriales en la librería Bertrand de Barcelona (Rambla de Catalunya, 37) a las 18.30 horas. El acto estará a cargo de Federico González Frías, Mireia Valls, Maria Victoria Espín y Raúl Herrero.
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Federico González Frías: Jauja.

"Estamos invitados a presenciar una versión en clave simbólica del gran espectáculo de la vida, caricaturizado unas veces como un auténtico teatro de guiñol, otras como una glamourosa película de los años 50 o hasta como un relato surrealista que nos puede recordar tanto la crudeza kafkiana como las alucinaciones de ácido lisérgico. Dicho sea de paso, todo ello ofrece una inconmensurable riqueza de estados que el lector va conociendo y que paulatinamente despiertan y expanden su conciencia". Libros del Innombrable, col. Marginalia 2009. 344 págs.
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Federico González Frías: El Libro del Secreto.

Las memorias, a sus 98 años, del anciano más joven del mundo. Un desfile de recuerdos acerca de su realidad argentina sobre un fondo experimental y esotérico. La melancolía y la farsa coexisten en estos textos relativos al mito del Golem. Libros del Innombrable, col. Marginalia 2009.

Mireia Valls: Islas Simbólicas: Montjuïc, Mallorca, Buda.
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Esta pequeña obra es un viaje por la isla utópica del pensamiento y la conquista de su territorio. Dibuja recorridos por parajes internos de la conciencia, mucho más reales que lo que uno puede asir y percibir con los sentidos, aunque no por ello deja de apoyarse en una historia y geografía significativas, reveladoras de las regiones internas de uno mismo que son análogas a las del ser universal. Parte de una situación concreta, y a caballo de la Vía Simbólica asciende a través de estados perfectamente reconocibles por cualquier ser humano, dada la naturaleza arquetípica del recorrido. Ed. Libros del Innombrable, col. Marginalia 2009. 144 págs.

Mª Victoria Espín: Historia Viva, un recorrido por la obra de Federico González.
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Federico González, de cuyo trabajo trata este libro, es autor de una obra metafísica que comprende hoy en día más de una docena de libros dedicados a la Tradición intelectual-espiritual de Occidente, esotérica y simbólica, constituida por el Hermetismo y Neoplatonismo alejandrino, la Alquimia, la Cábala, la Masonería y el simbolismo constructivo, etc., e igualmente a la Tradición Precolombina, ramas todas ellas de una Tradición Unánime presente en todo tiempo y espacio geográfico y siempre testimoniada y vehiculada por el símbolo. Autor asimismo de una obra literaria, a la que pertenecen las dos novedades presentadas, ha fundado y dirige la Colegiata Marsilio Ficino (Barcelona 2007) que ya ha llevado a escena tres de sus piezas teatrales. Symbolos 2009. 336 págs.
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miércoles, noviembre 25, 2009

Tigritud

Buscando la aplicación práctica de lo que hace tiempo escribí. Quizás no se tan complicado. Se trata de evitar el pulso, mucho mejor contemplar a los tigres:


Mirarse las zarpas y apoyar la cabeza en la hierba. Ver el caminar de Borges que es una incógnita. ¿Cómo abordar la literatura? Con calma, con la tranquilidad de un guerrero que ya no se prepara para batallas, pues ya las ha librado. El guerrero que ha sido derrotado y ha regresado a casa con sus pinturas de guerra, su melena y su lanza. Quedarse quieto y ser tigre en la hierba. Comprender: es la observación lo que vuelve a los demás barro. Barro que no sirve para crear, que ya no puede convertirse en Golem, barro deshauciado. Los pasos desaforados de la Pizarnik, el inteligente taconeo (vivo) de Bioy. Olga Orozco que regresa como Olga Orozco y le acaricia a uno la cabeza. En el horizonte las hordas literarias siguen encarnizando la llaga, sin responsabilidad, sin ningún criterio, una vez abandonado el libro. Se ocupan de otra cosa, los escritores de hoy se ocupan de otra cosa. Ni siquiera devorarlos estaría dentro del orden del día, no sería satisfactorio. La paciencia, el observar y dejar que las apariciones crezcan en uno y leer con calma, sin prisas. Reírse. ¿Alguien vio alguna vez la risa del tigre? Aspirar a ello.
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lunes, noviembre 23, 2009

Barcarola (30 aniversario)

La revista BARCAROLA cumple 30 años y lo celebra con una suculenta revista on-line. Mucho mejor que el lector acceda y pueda comprobar la calidad que practicar un resumen mínimo. En especial he celebrado con gusto los artículos, que conforman dossier, de Fátima Gutiérrez y Tomás Segovia sobre Gérard de Nerval. También la ópera Faustbal de Fernando Arrabal campa en sus páginas, editada en una versión especial por Libros del Innombrable, con cambios, adaptaciones, borradores y todo el material desechado que tuvo por título Faustbal Now Redux.


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