miércoles, marzo 10, 2010

LA SIEGA 16


En la revista literaria LA SIEGA


Restos de la antiguedad

Restos de la antigüedad son reflejo,
espejo donde moran
mueren
instantáneas del recuerdo.
Fue avanzar en el silencio
cubriéndolo de blanco.
Calaba el frío.
Nos segaban de raíz.
Nos desvelaban la ínfima
dimensión del mundo.
Y la sinfonía herrumbrosa del tren
muerto vivo entre las ruinas.


Menor Sentido

______Nieve que alumbra
cuando la madrugada gira los tejados,
huesos rotos
que derriban
los márgenes del Aurach, tumulto.
¿De dónde viene ese crujir verdadero?
______Ecos
son voces dormidas de todas las hojas,
horas troceadas,
cráneos blancos.
aquello que se advierte en el camino.
¿De dónde viene ese fluir verdadero?
______Orilla que desaparece
una vez que alguien la sueña diferente,
rueda la luna,
deconstrucción del
poema.
¿Quién acaricia esa muerte verdadera / que parece un teorema?
Ninguna palabra tiene el menor sentido,
el menor zumbido de
tiempo.


En este nuevo número 16 de LA SIEGA:

Poesía: Alberto García-Teresa, Alfredo Cárdenas Cruz, Andrea Cabel, de Uno Rojo, Edmundo Lizardi, Francisco Cenamor, de Casa de Aire, Franco Salcedo del Río, Iván Humanes, de En Kobernauss, Iván Vergara García, Josemári Recalde, Juan Manz Alaníz, Luis Fernando Chueca, Leonor Silvestri, Mario Alonso López Navarro, Matías Ellicker, Wilberth Azcorra.

Para Eduardo Chirinos. Un modesto homenaje dedicado a la obra del poeta peruano Eduardo Chirinos (Lima, 1960), primer poeta peruano en ganar el premio de poesía "Generación del 27", que preparamos junto con Andrea Cabel. No hubiera sido posible tampoco sin la invalorable ayuda de Jorge Frisancho y del poeta mismo, quien nos proporcionó todas sus publicaciones y textos inéditos para la selección.

Narrativa: S (s) y la no historia // Claudia Apablaza. Besacalles // Andrés Caicedo. La donna è mobile // Hugo Casallo. Pespuntes de río // Fernando Clemot. Hikikomori Barcelona Blues // Darío Hernando. Azul y con gusanos // Jorge Enrique Lage. Aburrida en Bouvertet // Alejandra Maldonado. Introito, adelanto de Quítame tus sucias manos de encima // Hernán Migoya. La hierba buena // Teresa Muñoz. El ángel que se desvanece // Ubaldo R. Oliveiro. Fragmentos de Navegaciones //Mauricio Orellana Suárez. Efectos // Carlos Rojas Olivos. Navidades radioactivas de 1985 // Martín Roldán Ruíz. Natalia y yo, Yo y Carla // Tanya Sandler. Por años trató de volar // Alejandro Tellería. Taxi // Miguel Ángel Torres Vitolas.

No ficción: Borges y el estructuralismo francés // Fabricio Tocco Chiodini. M. Aguéiev: novela rusa, cocaína y delirio // Carlos Castro Sajami. La construcción hermenéutica de Auschwitz en Se questo è un uomo de Primo Levi // Fabricio Tocco Chiodini. Del archivo al architexto como construcción de una identidad moderna en Los detectives salvajes de Roberto Bolaño // Paul Verde Hinojosa. Lengua(je) y ruptura en Altazor de V. Huidobro // Carlos Castro Sajami. La recepción romántica del Quijote // Fabricio Tocco Chiodini. De poetas y chamanes: entrevista a Humberto Ak'abal // Reinhard Huamán Mori. Iconos, purgatorios y paraísos: Demián Flores, una visita al mundo de la realidad // Linda Atach. ¿De qué otra cosa podríamos hablar? Controversia y verdad: el pabellón mexicano en la 53ª Edición de la Bienal de Venecia // Linda Atach. V Festival de Poesía Latinoamericana en Viena // Rene Peinbauer. Granta 109: Work. Víctor Coral, Migraciones. Reinhard Huamán Mori, El Árbol. Yasunari Kawabata, En el lago. Simiostein, primer zine cornelista. Christian Núñez, La burbuja azul. Andrea Cabel, Uno rojo. Martin Pollack, El muerto en el búnker.
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lunes, marzo 08, 2010

Panorámica


Se recuerda con facilidad el lugar donde se localizó. Más ardua fue la tarea de determinar el año concreto de su fabricación. Pero eso son cuestiones que importan más a los historiadores que a nosotros, simples espectadores. Todo era olor a lago verde y selva, muy cerca de lo que fue la tercera avenida que daba al monumento principal. La expedición se dividió en grupos de tres y peinaron la laguna con una escrupulosidad matemática. Luego sobrevino lo de la cámara, la última y la única que se conoce. En el interior de la bolsa que hallaron, además del elemento principal, una cinta virgen con una hora de grabación y una batería útil. ¿Y cómo concretar el tiempo que debe utilizarse para que aparezca el detalle que nunca vimos, para ese rostro? ¿Acaso se logrará una panorámica completa del caos?
Pocos eran los que entonces conocían, tras lo del mundo y todo lo que nos rodea sumergido y agua por todas partes, la persona ideal para ello. Se había olvidado el aprendizaje de la grabación, de los planos y sus secuencias, más aún de la preparación que conlleva saber utilizarla. Así que convinieron lanzar la llamada general y entonces allí, nuestro director, que se presentó un día hablando de este botón, del de más allá, de los planos y el color. Y cada día esperamos ansiosos la proyección de su último corto en la pantalla del ático de nuestra gran sala de cine, mientras afuera sigue la lluvia, los relámpagos en la distancia y el agua empapando las paredes. En cuarenta o sesenta segundos pasa ante nosotros toda una vida, una película comprimida. ¿Alguien vio alguna vez la sonrisa del tigre? Bien es sabido que cincuenta minutos puede proporcionarnos acaso sesenta historias, setenta, si aprovechamos bien la cinta. Por eso confiamos en nuestro director, el único que puede sembrar la pantalla húmeda del cine. Lo demás, que acaso un día desparecimos tras la lluvia y que somos la proyección perpetua de un film en el que se deleita el que nos creó, es una teoría que aceptamos de buen grado. Es por todos conocido que en la imagen se oculta la inmortalidad del aliento.
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domingo, marzo 07, 2010

Manuscrito Voynich


Es en el año 1.912 cuando el librero lituano de origen polaco Wilfred Voynich descubre el manuscrito en la biblioteca de un monasterio jesuita de Villa Mondragone, en Frascati, cerca de Roma. Un libro incomprensible, depositado allí por el criptólogo alemán Athanesius Kircher, durante casi un cuarto de siglo y con el único propósito de que científicos futuros lo estudiasen.
El manuscrito Voynich, que recibe su nombre de su redescubridor, es un libro de unas doscientas cincuenta páginas. Un pergamino críptico del que no se ha podido descifrar su significado. Combina texto caligrafiado al modo medieval vulgar con ilustraciones herbarias (en cada página se complementa el dibujo de una o dos plantas y sus colores y el texto a pluma), o con diagramas astrológicos, o constelaciones del zodiaco, o mujeres desnudas tomando el baño en balnearios públicos conectados por un sin número de tuberías, mapas de regiones extrañas, islas, etc.
Es un volumen de 15 por 27 centímetros, sin cubierta y del que se han perdido unas veintiocho páginas. Por los trazos se piensa que fue escrito de izquierda a derecha y con pluma, al modo europeo. En el manuscrito, los motivos herbarios ocupan una parte central, y sus plantas no son conocidas. Ello, combinado con los elementos alquímicos y astrológicos que aparecen dibujados, o la posibilidad de que sea una galaxia lo que el libro refleja en una de sus secciones, hace que el manuscrito adquiera un interés evidente. Ningún código de la época se le parece lo más mínimo. Se intentó datar con radiocarbono y el resultado fue un conglomerado de fechas que van del siglo XIII al 1.912. Las manipulaciones podrían ser la causa de esa amalgama de datos, haciendo inválido el método.
Al haber desparecido durante un largo tiempo, tan sólo tenemos la Carta Marci, con fecha de 1.665, como referente. El primer propietario confirmado del manuscrito fue el alquimista Georgius Barschius, responsable de la biblioteca del emperador Rodolfo II tras su fallecimiento, a principios del siglo XVII. Éste recurre a Athanasius Kircher, un jesuita que había trabajado en jeroglíficos egipcios y criptografía, para que le dé pistas sobre el manuscrito. Al fallecer Barschius, el entonces rector de la Uni-versidad Charles de Praga, Johannes Marcus Marci de Cronland, recibe el libro, y vuelve a escribir a Kircher (la Carta Marci) solicitándole ayuda. Ofrece algunas pistas para que el jesuita lo descifre: el manuscrito fue adquirido por el emperador Rodolfo II de Habsburgo (1.552-1.612) por 600 ducados de oro, y además añade que en la corte del emperador uno de los expertos aseguraba que era Roger Bacon el autor. Marci no obtuvo respuesta del jesuita. Y desde esa fecha (1.666) no tenemos más referencia del manuscrito hasta que en Villa Mondragone Voynich lo redescubre en 1.912.

viernes, marzo 05, 2010

Portada Voyeur


El 10 de mayo en las librerías 69 autores abren el ojo de la escritura. Pablo Gallo, voyeur supremo, ilustra.
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Estíbaliz Espinosa, va 1, Esther García Llovet, Carlos Wynter, Marilar Alexaindre, hacen 4, Nacho Vegas, grande hace 5, José Pérez Reyes, Óscar Esquivias, Ana Muñoz de la Torre, Lawrence Schimel, Luis Pousa, Ronal Menéndez, Antón Castro, Claudia Apablaza, con la escritora chilena el 13, Gabriel Báñez, Sofía Rhei, Andrés Neuman, Enrique Ortiz y me llevo 17, Antonio Ortuño, Fernanda García Lao, Hernán Migoya con el 20 en la espalda, Marcela Saldaño, Iván López Gimeno, Flavia Company, Ángeles López, Camilo Brodsky, Iván Humanes, presente y somos 26, John J. Junieles, Fernando Marías, Mateo de Paz, Ángel Olgoso, Álex Nortub con un hotel junto a la vía y 31, Luis Carril, Pilar Adón, Omar Piña, Lara Moreno, Max Palacios, Jesús Llorente, Alberto Olmos, Julían Rodríguez, Leonardo Valencia como 40, Marcelo Luján, José Ángel Barrueco, 42 en numeral, Patricia Esteban Arlés, arriba Aragón, Jorge Majfud, Alan Mills, Georgia Burgos, Marta Navarro, José Luis Ducid, Juan Bas y me llevo 49, Antonio Luque, Lya Ayala, David Saavedra, Mario Morenza, Antonio Gómez Rufo, Gustavo Nielsen, arquitectura con el número 55, Patricia de Souza, Mauricio Salvador, Pablo García Casado, y ya son 58, Soledad Acedo Bueno, Vicente Muñoz Puelles, Yolanda Arroyo Pizarro, Salvador Gutiérrez Solís, Xavier Oquendo Troncoso, Javier Corcobado, número 64, Arturo Méndez Cons, Rogelio Fernández y van 66, Safrika, Antoni Casas Ros, Sofía Castañón, 69, y cómo no, el señor Pablo Gallo, ilustrador y voyeur espiritual/material del hecho consumado.
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miércoles, marzo 03, 2010

El arte de graznar

Por Rolando Sánchez Mejías
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En 1957 el poeta y crítico cubano Cintio Vitier escribió un grueso libro: Lo Cubano en la poesía. El libro había nacido de una vehemencia moral: era un estudio acerca de las relaciones entre poesía y patria.
La tesis del autor, según sus propias palabras, puede resumirse así:

1. La poesía va iluminando al país;
2. lo cubano se revela, por ella, en grados cada vez más distintos y luminosos;
3. primero fue la peculiaridad de la naturaleza de la isla;
4. muy pronto, junto con la naturaleza, aparece el carácter: el sabor de lo vernáculo, las costumbres...;
5. luego empiezan a oírse las voces del alma;
6. y finalmente, y sólo en momentos excepcionales, se llega a vislumbrar el reino del espíritu: del espíritu como sacrificio y creación.

El libro acomete su larga empresa de crear el Canon Poeticus Cubensis. Y lo logra. Casi lo logra, entre otros argumentos, ejerciendo la exclusión.
En la décimo cuarta lección, al referirse a uno de los poetas estudiados, dice que éste no había sabido captar “el gnomon o número invisible de la forma”; que sólo había sabido captar “Las destrucciones”; y que había convertido a Cuba en “una caótica, telúrica y atroz Antilla cualquiera para festín de existencialistas”.
Se refería a Virgilio Piñera.

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Todo hombre grande está condenado a lanzar su anzuelo en aguas que no ve. Y si las aguas son oscuras, la grandeza del hombre grande se multiplica.
Lezama era un escritor tan pero tan grande que cuando lanzaba el anzuelo traía de todo: vasijas griegas, numerologías, manatíes atolondrados, Eras Imaginarias, sillones de mimbre, cerveceros bávaros, puestas de sol, gatos térmicos, francesas zarandeadas por chinos chillones...Y también: la Patria.
Pero la Patria siempre le quedó chiquita a Lezama. Y esa fue su suerte. (En el fondo, Lezama aspiraba más a la Matria que a la Patria.)
Lezama tenía algo de domine: todo hombre grande tiene algo de domine. Lezama trató de organizar la idea de Patria –de edificar su propio constructo patriótico, el lugarcito donde todos queremos morir-- según su Sistema Poético.
Entonces organizó el fenómeno (grupo y revista y estado-del-alma) Orígenes. Allí se escribieron grandes páginas literarias. Y se pergeñaron, también, tesis como las de Cintio Vitier.
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lunes, marzo 01, 2010

Roscharch

Al fin y al cabo una única imagen. Los Primigenios dejan su tinta sobre el papel y se representan en múltiples pliegues. Roscharch es un fractal que se diluye en agua. La mente representada. Y es que los hombres son tan vulnerables... Chile llora 8,8. ¿Qué imagen puede llegar a significar tanto sufrimiento?


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viernes, febrero 26, 2010

Ciurlionis and Hölderlin


Presentación de los libros “Obra literaria” de Mikalojus KONSTANTINAS CIURLIONIS
y “El sueño imposible (Antología poética)” de Friedrich HÖLDERLIN


Día: 3 de marzo
Hora: 20:00 h.

Lugar: Librería Los Portadores de sueños de Zaragoza
Calle de Don Jerónimo Blancas, 4
50001 Zaragoza
976 225 255

Intervendrán: María José Benedí, David Mayor, Mariano Berdusán Cabellos y Raúl Herrero.


Sobre Obra literaria:

Edición de STASYS GOSTAUTAS, EDS. La vida breve MYKALOJUS KONSTANTINAS CIURLIONIS [1875-1911] estuvo llena de acontecimientos y de mensajes creadores. Nació en Lituania, bajo la ocupación rusa. Hizo la primaria en su pueblo natal al sur de Lituania. Luego estudio en Varsovia y Leipzig. De su padre organista aprendió temprano el arte de la música y pareció que iba a ser el compositor genial de la nación. Pero a medio camino de su vida, en medio de sus estudios de composición en la universidad de Leipzig, en 1902 de repente, se volcó con toda su energía a la pintura de tal modo que la última década de su vida [1902 -1911] la consagró casi exclusivamente a la pintura. Fueron casi 750 dibujos, esbozos y grabados, y más de 200 cuadros al óleo, acuarelas y témpera, pinturas que por su extraordinaria novedad y fantasía dejaron a muchos con duda. Como creador de un arte nuevo, Ciurlionis utilizó la síntesis de las artes, es decir sus conocimientos profundos de la música, sus ideas sobre la arquitectura fantástica y sus tímidos ensayos poéticos en prosa, que dieron a su obra un carácter nuevo pero al mismo tiempo enraizados en su época, Art Nouveau y el Jugenstil, que terminó al comienzo de la primera guerra mundial.

Sobre El sueño imposible:


EL SUEÑO IMPOSIBLE de Hölderlin fue su gran deseo de llegar a ser profesor de universidad para lo que estaba excepcionalmente bien preparado. EL SUEÑO IMPOSIBLE de Hölderlin fue que ni la universidad, ni sus amigos (que a veces le llevaron por unos y otros caminos de la vida) supieron o pudieron hacer realidad el gran deseo del poeta. Pero el renombre y el esplendor que con ellos y con la universidad no pudo conseguir Hölderlin lo alcanzó – como casi todos los grandes hombres de la Historia - después de su muerte, merced a su extensa y espléndida creación literaria de la que esta antología que ahora presentamos, aún siendo amplia, es sólo una muestra. Traducción, notas y prólogo de Mariano Berdusán Cabellos.

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martes, febrero 23, 2010

Saudek

Jan Saudek estira del hilo, no pierdan OJO.


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domingo, febrero 21, 2010

Freaks

El sombrero no es propio de los jugadores de ajedrez. Cualquier elemento añadido a lo natural es una suma artificial y resta eficacia al pensamiento, según dicen algunos teóricos del juego. Y ahora, a las cinco y cuarto, él deja la partida con la que está enredando en el club, tiende la mano al rival y el otro acepta las tablas, porque debe seguir con su oficio y le espera la mujer en el bar. Abre su libro de notas y tacha el nombre de Kitty, lo que vendría a ser el apodo en internet y con mucha probabilidad el nombre irreal, de la mujer con la que se ha citado. Apunta algo al margen mientras se acaricia el bigote y evita que el sol le dé de frente en la calle.
No es fácil encontrar a invasores en este mundo. Es decir, no es nada sencillo para un explorador de freaks (en el sentido más concreto del término, el que le dio en el 32 el director de cine Tod Browning) localizar ejemplares únicos. Los días transcurren entre libros, cine de serie Z hechas con presupuestos miserables y aperturas de ajedrez. Más de una vez ha llegado a romper el culo de una botella y amenazar a esos tipos que en una mala noche sostienen que El increíble hombre menguante, o La caída de la casa Usher, incluso La mujer avispa, son subproductos del género. Aquél que afirme eso, piensa, no conoce en esencia la historia del mundo. Los colores primarios, excesivos en algunos momentos, encuadres fuera de plano, rostros iluminados de forma constante, actuaciones mediocres… son la representación más exacta de lo que se da a nuestro alrededor.
Dicen que los siberianos, cuando juegan al ajedrez, se apuestan numerosas veces su fortuna, aun siendo poca, y otras cuántas a sus mujeres o hijos. Parecería que es exagerado afirmar que eso lo hacen de forma frecuente, pero se da en más ocasiones de lo que pudiera sospecharse en principio. Durante muchos años, de niño y después de adolescente hasta ahora, ha llevado un estudio meticuloso del movimiento de las piezas, llegando a demostrar que aperturas como la holandesa, la escocesa, incluso la italiana con negras, llevan a la desventaja o a la derrota en pocos movimientos. ¿Kitty sabrá jugar en verdad?
Ella le espera de espaldas, fuma y su cabello es negro y está algo sucio. Como convinieron le aguarda con un libro de Edgar Allan Poe. Es importante que su título sea Berenice y otros cuentos pues eso ya le supone un añadido de interés a esa mujer. Algunas de las frases de Berenice como “nuestro linaje ha sido llamado raza de visionarios”, o “la desgracia cunde multiforme sobre la tierra” suelen ser contraseñas citadas de memoria por sus seguidores cuando se necesita para entrar en ciertos lugares.
-Todavía no me había encontrado con una mujer tan guapa –le dice él a bocajarro después de haberse presentado.
Kitty podría resultar una buena candidata para participar en alguno de los películas de serie B. Si pudiera compararse con alguna de las actrices del género podría parecerse a Julie Strain, una de las mejores modelos que suelen posar para los grupos de heavy metal. Pero es sólo en apariencia, porque de la misma forma que los sombreros no son propios de los jugadores, el rostro de Julie Strain podría localizarse muy adentro de Kitty. Su apariencia externa y palpable es irregular. Mientras conversan, él anota sus posibles proporciones. Es evidente que su cabeza es mayor de lo habitual, sus facciones están algo hinchadas y sus ojos y nariz sobresalen en exceso del rostro.
“Manos largas, dedos-tenaza. Atención: pierna con rosca”.
Y ella le habla nerviosa del accidente, el que le hizo perder la pierna y le enseña orgullosa su prótesis. El plástico tiene un sabor especial, él lo sabe y no puede remediar simular la caída de la prótesis y agacharse para lamer a escondidas el objeto. Lo suficiente para que Kitty no desconfíe y se pregunte por esa simulación extraña debajo de la mesa.
-¿No serás uno de esos tipos raros que sólo quieren acostarse con una? –le pregunta.
Él deja la prótesis a un lado de la mesa y le coge de las manos, le asegura que a él sólo le moviliza la belleza, hablar, poder compartir experiencias, y el ajedrez, comenzar una buena partida y escuchar a la otra parte cómo piensa. Kitty evita hablar de variantes y le cuenta el accidente, cómo iba en bicicleta y un objeto poderoso impactó contra ella, llevándose de cuajo su pierna en la carrera. “En mi mente sólo estaba el levantarme tras esa caída y salir a buscar la bicicleta para seguir dando pedales”, le confiesa. Que ella entrenaba para el equipo olímpico y que, aun después de lo sucedido, ha continuado haciéndolo, podría ser perfectamente una mentira. Pero él sonríe y le pide al camarero una copa.
En el local la gente entra y sale, son pocos los que se sientan y hablan. Y eso hace más extraordinario el momento, pues él está al corriente de la filosofía clásica y recuerda que Heráclito ya lo dijo hace tiempo: la vida es un fluir constante. Y en ese fluir de personas, el río en el que ellos se encuentran, tan sólo están estáticos los dos, aunque las manos ya se han separado y uno enciende un cigarro y otra echa un ojo a la prótesis. Prótesis que no sólo sabe a plástico de verdad sino que su posee un tacto exquisito, puro, más erótico incluso que el de la piel humana.
A las dos semanas de llegar a esa ciudad y tras haber abandonado por motivos intrascendentes la anterior, hará unos seis años, comenzó su búsqueda. ¿O fue primero la inscripción en el club de ajedrez? Lo que más le importa no fue la sucesión de los acontecimientos, sino la necesidad de seguir localizando a sus “gentiles invasores” para continuar con el juego. Tiene catalogados a centenares de contactos, de muchos de ellos tiene alguna que otra fotografía tomada al amanecer, juntos en la cama. De otros tiene lo que más le interesa: partes concretas de su cuerpo, formas y complementos. Y podría haberle pedido por favor a Kitty que le dejara acariciar más su prótesis, pero se conforma con tenerla al lado y que ella, quizás conociendo el interés, no se la haya insertado de nuevo.
-Al fin y al cabo todos somos cyborgs. Yo llevo gafas – le dice él-. Es un añadido creado por máquinas.
-Medio orgánicos y medio mecánicos, artificiales –asiente Kitty.
-¿Conoces alguna novedad interesante en el mercado de las protesis?
-La empresa Alergan-Inamed fabrica las mejores prótesis mamarias –responde Kitty-, las de marca CUI y McGhan son de alta calidad.
Y ella se ríe y derrama al sorber parte del contenido de su vaso pues es cierto que su boca tampoco está excesivamente proporcionada y se escora algo hacia la derecha. No sólo sus labios son de un grosor diferente, sino que parece que hubiera estado cosida su comisura durante un tiempo y ahora tuviera algún problema para volver a situarla en su estado normal. Por unos momentos pasa por su cabeza la idea de desvestirla, y cómo resultaría ella entre las sábanas blancas, un cuerpo incrustado en la cama y que ofrecería mucho más que una mujer habitual. Una especie de cuadro, futurismo febril y más -ismos revueltos. Ni las medidas únicas en las mujeres, ni la belleza general fue nunca de su agrado. Era precisamente el ser imposible, el natural-expresionista, lo que podría denominarse lo más parecido a una composición de Schöenberg, disonante y con acordes errantes, el que le interesaba.
-¿Qué aperturas dominas? –le pregunta él.
Una respuesta vacilante le hace sospechar. Kitty le habla sobre conceptos generales y equivocados de la apertura española. No darle importancia a la variante del cambio, alfil por caballo, jugada en Cuba por Fischer con éxito en sus partidas, ya lo dice todo. Supone desconocer conceptos básicos del juego. Que dicha variante estaba en desuso, y que la estructura de peones de las negras quedaba más maltrecha que la de las blancas y el éxito estaba en contrarrestar el juego de los alfiles, era lo mínimo que uno puede esperar de un jugador que comienza.
Él mira desconfiado, Kitty ha cometido un error grave en la apertura. Ahora se mueve inquieta en la silla y sus dedos-tenaza tiemblan. Las siguientes jugadas deben ser directas, sin perder tiempo ni en el desarrollo ni en el ataque. Guarda la libreta y levanta la mano para llamar al camarero. En el momento en el que ella se gira para pedir también, él tiene la oportunidad y la aprovecha. Agarra la prótesis que está sobre la mesa y se lanza a la salida, golpea a unos cuantos clientes y corre. Marcha por las calles de la ciudad como si le persiguiera una horda de siberianos y no descansa hasta que dobla tres o cuatro calles. Luego continúa tranquilo. Al menos el objeto servirá para apostar durante unas cuántas partidas más en el club y afinar el medio juego hasta que lleguen los campeonatos. Pierna contra brazo. Pierna contra audífono. O pierna contra ojo de cristal. Podría decirse que la “matemática secreta” que él emplea en cada partida tiene una base lógica, pero la intuición, el sentido de la posición, es su fuerte.
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viernes, febrero 19, 2010

Màrius


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martes, febrero 16, 2010

Tractat del lobo-escritor

Harry Haller se quitó el abrigo mojado, se sentó en la butaca y se puso las gafas. En el folleto de feria que tenía en sus manos, un título: Tractat del lobo estepario. No para cualquiera. Y con esos dos elementos: Haller y el tratado, Herman Hesse sigue escribiendo en la zona oscura su Lobo estepario. Pero mientras tanto, Harry Haller, que desea ser escritor y manifiesta cierta disconformidad con el autor (aunque no la revela de forma expresa), se pregunta por la imagen. ¿Tendrá Harry un bigotito de escritor? Ese bigotito del que Hesse no ha dicho nada y que todo aquél (preferiblemente hombre) se deja cuando ya ha publicado unos cuántos libros en editoriales sin nombre. Y se dice que esta vez sí y que va a ser el gran libro, que ya han pasado otros tiempos y que todo escritor necesita progresar en la escritura como todo labio de intelectual necesita su bigotito. “Hacia atrás no conduce, en suma, ninguna senda, ni hacia el lobo ni hacia el niño”, escribe el redactor del Tractat. Harry, que a todas ya es nuestro escritor, saca la libreta y especula desde su butaca con las siguientes notas:
Tractat del lobo-escritor.

A.

Para trascender y aspirar a la inmortalidad hay que sumarse a la idea del blog y de la metaliteratura, es decir, de la absoluta contemporaneidad. Pues, ¿qué hace en la vida un lobo estepario que pretende ser escritor sin su porción de internet? Las matemáticas ayudan. Traza unos cuántos números para suponer que si su nombre crece en la red a un ritmo de diez entradas diarias, y eso a la vez supone que genere al día siguiente diez más y veinte más diez al otro y así, en breve podrá buscar su nombre en el Google sin pudor alguno. Eludirá entonces la invisibilidad. La literatura electrónica la deja al borde, para informáticos.
-Jamás fui a la guerra pero soy capaz de resolver estas cuestiones sin problema- se convence para sí.
Y luego el asunto de la metaliteratura, cómo lo escribe dentro de la propia novela, o panfleto, o quizás poema pero con imagen de narración, o de huevo frito. Progresar a las formas, deformar, construir la seña de identidad. He ahí la modernidad más actual. Aunque quizás debería rechazar este último punto, en base al apartado F que más tarde desarrollará.

B.

El lobo debe garabatear con rabia, y tiene que procurar que la novedad se le pegue a la suela del zapato, caminar a su ritmo. Harry sabe que unir todas las disciplinas posibles hará al lobo más fuerte, veloz, sus dientes podrán presumirse entre las portadas de los libros venideros. ¿Pero eso hará al escritor más famoso? Seguir viviendo, pero con las dos naturalezas, la humana y la lobuna. Ya sabe que Hesse cree que todo hombre es hijo de la divinidad, y por lo tanto inmortal, y más aún si el punto A, como bien ha escrito nuestro Haller, se lleva a cabo con todas las consecuencias. Pero nadar y guardar la ropa, escribe en mayúsculas.

C.

“Allí estaba el viejo Goethe…”, leyó Harry en el aire. Goethe como un tipo encorvado. La naturaleza ya no le quiere y le devuelve viejo a la vida, ni siquiera distingue los colores, pese a que en su momento escribió un ensayo sobre los mismos. Ahora el color está en la mirada de Harry. Y claro, convencer a los editores que ese color misterioso está ahí mismo, en lo que escribe y no en Goethe, propiamente en su literatura, se le antoja como lo más complicado en su tarea. Así que se propone comprar una agenda para no evitar los eventos literarios, como hasta ahora, sino para acudir al mayor número posible. Lo que más preocupa a nuestro Harry son los canapés. “Rechazar patés, sobrasada y cremas de leche. Optar por los vegetales y el queso fresco”, escribe. Y no le falta razón, todo buen lobo debe cuidar su estómago, dado que por ende cuidará su imagen de escritor y evitará ser tan viejo como lo es ahora Goethe.

D.

¿Cómo lo han hecho otros? ¿Debo acudir a Hemingway? A Harry le fascina la teoría del iceberg de Hemingway. Aludir más que decir. Que del iceberg se vea la punta tan sólo y no la base. Todo lo demás sería demasiado volumen para una historia. Y le da miedo, pues sabe que las historias más vendidas son aquéllas que funden el iceberg, o bien lo dejan al descubierto en su totalidad. Y de punta ni témpano de hielo nada. Si acaso glaciar continental. Océano ártico, iceberg bien hundido. O a flote. Harry cuida los detalles y quiere que lo que se hunda sea ese témpano, no él. Nada de Robert Walser y luego aparecer muerto tras los pasos, en la nieve, ni de pies atados con una viga de hierro y ser pasto de las profundidades (¿quiere ser él otro maldito?). De hecho, en el saber flotar está el secreto: la historia sencilla, los personajes con diálogos breves. Algo de vello púbico y violencia, no demasiado humor dado que el lector burgués no suele comprenderlo.

E.

Escribe su decálogo.

Diez propósitos guían al lobo estepario: leer, redactar, vivir, comer, follar si se puede, Coca-cola, picadura de tabaco, seguir leyendo, más escritura, procurar no follar mientras se lee o se escribe.

Pero si el lobo quiere ser escritor, los diez se reducen a un solo: promoción.

F.

En literatura no hay nada escrito. Lo sabe porque se documentó en el decálogo de Monterrosso para escribir el suyo. Así es más fácil partir de cero. Si no hay nada escrito nadie le impide escribir El Quijote, Madame Bovary o Ulises. Rechaza esa conclusión. Hoy en día ni una ni otra obra sería publicable. ¿Y quién habla de presentarse con esas lápidas a un premio literario? Así que tendrá que invertir en un agente literario, que tenga o no obra le parece secundario, pues sabe que un buen negociante puede conseguirlo todo. Incluso publicar novelas planas, que son las que luego se venderán. Al lobo-hombre-escritor que quiera trascender se le recomienda tratar a los demás como idiotas, siempre se ha mantenido que superan de forma desproporcionada a los otros, los casi idiotas.

G.

Pese al punto F. Harry debe comenzar, al menos unas líneas para que vean que puede. Sabe que Vila-Matas llegó a decir que “la trama es una vulgaridad burguesa”, pero eso le importa si acaso al lobo, de ninguna forma a un lobo con aspiración de autor. ¿Y cómo debe hacerlo? ¿Qué camino tomar? Quizás alguna frase de otro autor le valga, es lo suelen aconsejar en momentos de bloqueo. O eso o música Chill Out, o quizás algo de droga, pero blanda. Probablemente un ligero plagio aumente las posibilidades.

Se lanza al vacío:

“Harry Haller se quitó el abrigo mojado, se sentó en la butaca y se puso las gafas. En el folleto de feria que tenía en sus manos, un título: Tractat del lobo estepario. No para cualquiera. Y con esos dos elementos: Haller y el tratado, Herman Hesse sigue escribiendo en la zona oscura su Lobo estepario”. Y así.

-¿Y tú, el que escribe ahora, por qué te has dejado ese bigotito? –pregunta Haller levantando la cabeza. .
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sábado, febrero 13, 2010

Dr. Lubber

Primer programa (¿será el último?) del Dr. Lubber, semiprofesional del terror reconvertido a la crítica literaria.

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miércoles, febrero 10, 2010

El libro del Voyeur

A través del ojo superior (me refiero al de la imagen que va arriba de este texto) el lector puede acceder al blog del libro que editará EDICIONES DEL VIENTO y que estará en las librerías en mayo de este año: EL LIBRO DEL VOYEUR. El artista coruñés PABLO GALLO es el padre del voyeurismo literario (entiéndanme, me refiero al voyeurismo en libro, al Libro del Voyeur) y ha reunido a 69 escritores, número infinito, con sus respectivos 69 dibujos personales y otros 69 dibujos eróticos que sirven al propósito de la obra. La circularidad de ese 69 es la circularidad que toman como forma sus dibujos para este libro, en tanto que puede ser la mirilla por la que se asoma el mirón o voyeur propiamente dicho. De momento el lector puede visitar el blog en forma de ojo y curiosear por sus habitaciones hasta su publicación, entonces podrá olerlo (hasta hoy es una incógnita su olor, y todo el mundo conoce y practica el olisqueo libresco, así que ahora lector no niegue esa filia, eso no, hasta ahí podríamos llegar).
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lunes, febrero 08, 2010

Boogie Boogie



Anticipo de uno de los relatos que integrarán LOS CANÍBALES.



Con mucho gusto nos ocupamos de recibir a nuestros tres jóvenes. Queda dicho que eran unos vecos bien altos y fuertes y que eran tres. Nosotros, ya viejos y cerca más de los ochenta que de los cuarenta les dijimos: “Vengan aquí y no tengan miedo de la fría noche, que les acogemos en nuestro pequeño hogar”. Y entraron por la puerta de la cabaña al modo que entra el ganado en el establo para comer a media tarde. Los platos que les pusimos delante de las narices eran hondos pues conocíamos que hacía frío y que aquí, en la parte más alejada de la provincia, hace más frío todavía, y que tres jóvenes con el coche estropeado necesitaban de estas manos de viejitos para calentarse. Era una buena sopa con sus patatas que quemaba al pasar por los gorlos. Y, de repente, en medio de la cena, hicimos que en el estéreo sonara un poco de boogie boogie, que es la música que a veces ponemos para recrearnos.

Mientras duró todo, entre una y otra canción, el locutor en la radio comunicó que eran tres, precisamente tres, los que se habían escapado del centro y que eran peligrosos y que cuidado, que podían llevar armas. Nosotros nos reímos como se ríen los viejos ya a esta edad, pues ¿qué trasero sería pateado, el nuestro acaso? Y la simple suposición de esa posibilidad, el haber recibido a esos tres jóvenes con ansia de porrazos y con esos ojos que lo expresaban todo, nos daba algo más de divertimento que el silencio habitual, nuestro ejercicio más común entre horas.

-Eh –dije- ¿Qué tiene que ver el payaso con el ciervo del zoológico?


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jueves, febrero 04, 2010

Laberinto visible

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FAUNA

En el centro riguroso del parque
cuerdas rodean el cuello de la estatua
niños de brazos considerables estiran
son estudiantes
y renuncian a la faena cuando ráfagas
policía sale de sus refugios y contiene
subversión.

En el centro riguroso del parque
ciervos arrinconados por serpientes.
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miércoles, febrero 03, 2010

Polución

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Domitila es un peligro de prima, le ha dado por esconderse cada noche debajo de mi cama. Madre me da su beso de despedida, las buenas noches, y ella aparece. Yo cierro los ojos hasta ver sólo una luz blanca, pero me llama. No muevo ni un dedo, ella araña el parquet con sus uñas y hace que mi corazón se acelere. Me llama y es imposible quitármela de la cabeza, yo grito. Madre viene, mira debajo de la cama y me dice que no vea tanto la tele y que se acabó el hacer de niño pequeño. Le suplico que deje la luz encendida, pero no. Cierra la puerta, y Domitila habla en una lengua que no entiendo.
A veces la oigo llorar. No tengo otra solución que rendirme, susurrar el sí que hace que ella se sienta feliz. Luego se arrastra hasta sacar su cabeza, me guiña un ojo, sonríe y tengo que estirar de ella para ayudarle a salir. Su cuerpo se encalla con facilidad, está muy gorda. Es mayor que yo. Tendrá ya diecisiete años, dos perros y un gato siamés cojo. Cada noche Domitila se desnuda. Yo me tumbo boca arriba, cierro los ojos, pongo la espalda como una barra para aguantar su peso, y junto las piernas aspirando aire. Ella se divierte encima de mí, hace que lleve la mano a un lugar prohibido, se ríe desde el más allá al verme en acción. Después regresa a su lugar, debajo de la cama.
Mi prima tuvo hace dos años un accidente y murió. Fue en su casa, en el baño, le dio un ataque al corazón al abrocharse los zapatos. Ella no da importancia a su gordura. “Dios es un escándalo”, es lo único que me dice cuando tiene ganas de hablar. Yo odio a Domitila, hace que mi abuela sospeche por las mañanas al ver mi pijama manchado. "Se hace hombre y tiene que conocerse", le dice madre. Y a madre la quiero mucho, a veces más que a mi prima muerta.
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domingo, enero 31, 2010

Y reforzará tus huesos


Que hayan encontrado al matrimonio Manzini con la cabeza vendada de blanco y en camisón, agarrados de la mano y en la cama, reposando la muerte, no es extraordinario. Lo que debe suceder ya está marcado con antelación. Son los menos los que creen que existen vínculos entre la teoría que muchos de nosotros profesamos y ciertas inmolaciones. ¿Acaso alguien conoce el trabajo que supone encontrar los noventa y nueve nombres? ¿Cómo hacerle entender a Miriam eso mismo? ¿Decirle que ella es fruto de la búsqueda de la pureza? Para que se hagan una idea, sólo aquéllos que han visto la apariencia real de la bestia, como los Manzini, poco antes de adivinar sus garras en el cuello, han percibido el rostro, han accedido al Nombre.
Algunos de los teóricos a los que acudimos con frecuencia han escrito alguna vez que la ciudad está levantada bajo la disposición de los números cabalísticos, y de ahí la influencia sobre nosotros y que se haya despertado el secreto en nuestro corazón. Kether, como Corona y primer número, Hokhmah encarna la Sabiduría y es segundo, Binah la Inteligencia, tercero, y así. La disposición de las ramas del árbol cabalístico, que es representación simbólica de la vida divina, podría indicar el estatus de cada uno de los habitantes de la ciudad cuando lo trasladamos al mapa urbano. En verdad es imposible pretender a alguien sito en Kether, número uno, si nos encontramos en escalafones anteriores y somos Hod, Gloria, y para más concisión, número ocho en la escala. Pero eso puede ser, sin más, una errónea interpretación del árbol de los signos. La mayoría no sabe lo que dice y pretende imponer su conjetura sobre los demás. Pues lo que no se debe es creer que la simple transpiración geográfica del árbol al mapa ya supone haber alcanzado la sabiduría adecuada. No. Sólo unos pocos están allí porque deben estarlo, los demás forman parte del engalanado general, son mortales sin intereses ni intención. No podemos ser únicos y nos queda convivir con los demás.

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sábado, enero 30, 2010

Carnaval


Alguien me dijo que soñó que cortaba la cabeza de un dragón y yo, esa noche, no pude evitar el enfrentamiento con un demonio. A partir de ahí se vino repitiendo un sueño sí y otro no; un sueño sí y otro no; un sueño sí y otro no. Entonces apliqué la valentía de mi amigo: en una de esas seccioné (yo también sé hacerlo) la cabeza del contrario. Un corte seco ejecutado con una espada imaginaria, de esas que a veces aparecen en las pesadillas o en los cuentos de Borges quién sabe bajo qué oculto motivo.
Y fue el otro día, comentando en la comida con mi esposa y mis niñas cualquier cosa de la televisión, en el momento que me llevaba la cuchara de sopa a la boca, cuando esa cabeza demoníaca cayó desde lo alto hasta la fuente de ensalada, en el medio de la mesa. Evidentemente yo no dije esta boca es mía, sorbí de la cuchara como si nada hubiese pasado. Después tapé, como pude y en un ejercicio hipócrita, los cuernos con hojas de lechuga, los cabellos rojos con remolacha y zanahoria. No resultó.
Mis hijitas se alertaron, chillaron, lloraron como nunca. Mi esposa me miraba sorprendida y los dos luchábamos, tenedor con tenedor, en la fuente de ensalada. Ella por apartar, yo por ocultar. Ganó ella y cogió la cabeza. La examinó, estiró de sus cabellos, revisó sus dientes.
-¡Queridas, es una careta! –grité sin pensarlo.
Y dejé servilleta en la mesa y se la quité de las manos. No paré hasta que me cupo y pude sacar la lengua por esa boca enrojecida de diablo. Luego prometí a mis niñas, entre muecas y como quien promete una minucia, un viaje a Disneyworld para Carnaval.

miércoles, enero 27, 2010

Surrealismo y Magritté

lunes, enero 25, 2010

Entrevista a Fernando Clemot


En el blog ESPADAS COMO LABIOS se publica una entrevista al autor FERNANDO CLEMOT, con razón en su último libro con título EL GOLFO DE LOS POETAS.

Fernando Clemot (Barcelona, 1970), reciente ganador del Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España con Estancos del Chiado (Paralelo Sur), publica su primera novela en Ediciones Barataria: El golfo de los Poetas. Clemot ahonda en los secretos de la identidad y dispone un viaje a la memoria perdida de Leo Carver, personaje principal de la novela. Tragedia, alcohol, sexo, literatura y culpa son algunos de los elementos del tormentoso golfo de los poetas.

Uno de los logros más notables de El golfo de los Poetas es el personaje principal, que es su narrador, Leo Carver, ¿cómo llegaste a él? ¿Cómo diseñaste el personaje?
La observación y algunas experiencias personales son suficientes para desarrollar una personalidad como la de Carver. El alcohol está ahí, es parte de nuestras vidas, también ciertas rutinas de exceso propias y ajenas me han aportado referentes directos, profundos. Todos conocemos a alguien que se destruyó ante nuestros ojos. El alcohol y el desengaño, la heroicidad y la miseria moral las podríamos encontrar personificadas, cerca nuestro, en cualquier momento y rincón de nuestra vida. En cualquier café, en la puerta de un supermercado o en un banco, podemos encontrar a alguien que nos contaría una historia que superaría con creces a la que nos cuenta Leo Carver en El golfo de los Poetas.

¿Es realmente Leo Carver un personaje amoral? ¿Todos podríamos ser, en el fondo, Leo Carver?
Tendríamos que situar primero lo que es la moralidad y lo que no y abriríamos un debate de fondo. Desde la moral al uso (judeo-cristiana) Carver es amoral, sin duda. Se pasa por el arco del triunfo todas las recomendaciones, las que le podría dar un sacerdote pero también las de un médico o un psiquiatra, los nuevos gurús del siglo XXI. Estamos entrando en una época en que pesarán más las pautas morales de los gimnasios y los dietistas que las de la religión católica. Hemos encarado la era de los enfermos crónicos, viviremos cien años o más pero estaremos permanentemente pendientes de nuestra salud y de nuestros abdominales. En relación a estas nuevas directrices la conducta de Carver es también totalmente amoral, no respeta ni su vida ni su imagen, tiene encendidos todos los mecanismos de la autodestrucción. Está por encima de los condicionantes morales porque no le interesa ya lo que puedan pensar de él, en eso es un héroe, nos mira desde arriba. Carver es un destructor a toda máquina hacia las cataratas del Niágara.

CONTINÚA leyendo la entrevista.

sábado, enero 23, 2010

Órbita

(fragmento)

Para B.

Tras la ventana está lo peor.

Franz Kafka, Diarios


En junio de 1991 Samuel Soriano terminó la Educación General Básica, el octavo curso, lo que entonces todavía se conocía como “el colegio”. Acababa de cumplir catorce años. Sus padres discutieron con él diversas posibilidades para su futuro inmediato, posibilidades que incluían el acceso directo a la universidad, desde luego, pero también escuelas privadas en Estados Unidos o en Holanda, un centro de investigación en Barcelona, colegios especiales para niños superdotados. Durante tres semanas, durante cada una de las noches de las tres semanas siguientes a la conclusión de la E.G.B., Samuel no fue capaz de dormir, o sí, pero cuando dormía sus sueños se poblaban de sensaciones líquidas y Samuel se despertaba en mitad de la noche mareado y atónito, como si acabara de sobrevivir a un naufragio. Pensaba: no quiero ser diferente. Pensaba: no quiero madurar, no quiero crecer, no quiero que mi situación se modifique. Pensaba: no quiero dejar el colegio. Pensaba: ojalá fuera un mal estudiante y hubiera repetido este curso, para no tener que decidir, para no tener que decidir ahora. Pensaba: me gustaría ir a un instituto público con el resto de los chicos y chicas de mi edad, y que no hubiera ninguna otra posibilidad. Pensaba: no quiero morirme nunca, no quiero que nadie muera nunca, no quiero saber qué cosa es la muerte. Pensaba: todavía no he hecho en mi vida nada que merezca la pena.

Sus padres hablaron con él una mañana, la misma mañana en que los tres salían de viaje hacia Tarragona a pasar una semana de vacaciones. Le comunicaron que habían decidido que tenía que ser él mismo quien eligiera su futuro, o su destino, que él era el único que podía enfrentarse a esa decisión, o soportar esa decisión, pero que no iba a estar solo para tomarla, porque lo asesorarían, o aconsejarían, además de sus padres, una cierta cantidad de profesores, una cierta cantidad de psicólogos, una cierta cantidad de pedagogos. Durante esos siete días de vacaciones en Tarragona, pero también las tres semanas siguientes de vuelta a Zaragoza, Samuel, que acababa de cumplir catorce años, leyó a Bakunin, pero también leyó a Platón, y leyó a Marx, y leyó a Bertrand Russell y a Piaget, y leyó, con entusiasmo e incredulidad, las experiencias utópicas de educación libre de A. S. Neill, y además escuchó con atención los dictámenes y los consejos, titubeantes o contradictorios, de al menos una docena de “doctores” que lo examinaban y entrevistaban siempre con una delicadeza distante que podía interpretarse como sorpresa o como interés, pero también como prudencia o incluso como desconfianza.

Fragmento de Órbita, de Miguel Serrano Larraz.

jueves, enero 21, 2010

Bajo tierra



El cuidado que el viejo Mosnes procuraba a sus plantas era mal visto por los soldados. Es por ello que, al aparecer la primera mano en uno de sus tiestos, fue conducido a la cámara de gas. Tras su incineración, sobrevinieron las dos piernas de rigor, el brazo izquierdo. Más tarde vino el torso y la cabeza, el resto, los prisioneros arrancando de ese cuerpo las incómodas raíces, asumiendo su apetito singular. Y el joven Mosnes prefiere las hormigas y las moscas entre sus dientes, la estrategia de su apresamiento, a la jardinería práctica.

-Algún día me comeré a los soldados –les dice a sus compañeros cuando ve que el ánimo está bajo tierra.


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martes, enero 19, 2010

El perro blanco 3.1


Entre el número de otoño e invierno el equipo de "El perro blanco" lanza la publicación de un número extra en homenaje al poeta Martín Marcos recientemente desaparecido. Puede descargarse gratuitamente el número desde el enlace:

http://www.librosdelinnombrable.com/upload/El_perro_blanco_nº3.pdf

Este número tiene la característica de ser no venal, es decir, se enviará gratuitamente a todo aquel que lo solicite hasta agotar existencias.

El sumario de la revista incluye:

En portada retrato de Martín Marcos por Jaime Asensi

-Editorial por Mr. Mandrake.
-Poemas de Martín Marcos.
-Grafiti de testimonios (I).
-Elegía por un desconocido por Fernando Arrabal.
-Martín Marcos: el Martín de la poesía.
-Pinturas para Martín Marcos por Rebeca Plana.
-Grafiti de testimonios (2).
-En memoria de Martín Marcos por Fernando Arrabal.
-Creación o vindicación del poeta por Antonio Muñoz Ballesta.
-Homenaje obituario a Martín Marcos por Esteban de Rioja.
-Un gran espacio para todo por Luis Miguel Martín.
-Esto tampoco es un poema por Fernando Arrabal.
-Los libros lloran por Martín Marcos (collage) por Juan Francisco Nevado.
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Para más información: LIBROS DEL INNOMBRABLE
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domingo, enero 17, 2010

Nocilla en Literaturas.com


Nocilla Lab pone fin a la trilogía nocillera. Aunque es muy relativo hablar de cierre en una obra con tantas aperturas y aristas. Como objeto, Nocilla Lab es el último libro. Como planteamiento, la trilogía ha generado debate y descubrimiento. Autoficción, Bernhard, Vila-Matas, Paul Auster, road movie y Coca-Cola en Nocilla Lab. El rizoma-nocilla es un laboratorio literario que Agustín Fernández Mallo pone en práctica de una forma más evidente en esta tercera parte. Posiblemente, la mejor de las tres. La más experimental, sin duda. Magnífico cierre el cómic de Pere Joan con textos del autor.

P: ¿Cómo debe leerse Nocilla Lab? Aunque sea final de una trilogía, ¿tiene respiración propia? ¿Sobrevive de forma individual?

R: Sí, creo que tiene respiración propia y sobrevive totalmente de manera individual. Es algo en lo he pensado a veces, sin llegar a una clara conclusión de su porqué, pero casi toda mi obra, poemarios, novelas y ensayo, puede incluso abrirse por cualquier página y sus fragmentos tienen una unidad. No es lo mismo que leerlo todo, cambia el sentido, tiene otro sentido, pero se puede. Y sobre el Proyecto Nocilla, creo que esas novelas pueden leerse en cualquier orden, no hace falta empezar por la primera necesariamente (aunque es mejor hacerlo, claro).

P: ¿Nocilla Lab debe leerse junto a su película? El lector la encontrará en su blog: http://www.alfaguara.santillana.es/blogs/elhombre ¿Cómo enlazas la novela y el video resultante / generador?

R: No creo que tenga que leerse junto a la película. La película es de todo el Proyecto, no sólo de Nocilla Lab. La película es algo así como los orígenes poéticos y más lejanos del Proyecto Nocilla. Una poética filmada. Un experimento también, pero de imagen en movimiento. Quería usar algo más que palabra escrita en el Proyecto.

Proyecto Nocilla, la película from Santillana Vídeos on Vimeo.


P: Nocilla Lab es, quizás, más experimental que las dos novelas previas, Nocilla Dream y Nocilla Experience, ¿cuál fue su proceso de escritura? ¿Se gestó durante las anteriores o fue resultado final, su conclusión, de la búsqueda de tus respuestas al proyecto? ¿Qué te ha aportado como autor Nocilla Lab?

R: El proceso fue el de siempre, partir de una imagen, y comenzar a escribir sin rumbo. Rápidamente me vi envuelto en toda esa trama y maraña de idas y venidas en le tiempo. Cuando escribo, me gusta que la novela vaya por delante de mí, cuando la novela y sus personajes saben más que yo. Y así ocurría. La terminé muy rápidamente. La escribí poco después de escribir Nocilla Experience. Fue una experiencia extraña, muy distinta en cierto sentido a Nocilla Dream y Nocilla Experience. Inconscientemente creo que sí, que buscaba respuestas, mecanismos internos, no sé. Lo que me aportó fue conocerme más y también hacer ficción con ese conocimiento de mí mismo. En este sentido, tiene más que ver con lo que llamamos comúnmente poesía.


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viernes, enero 15, 2010

A la vendimia en Portugal



VENDIMIADOR

El poeta también va a la vendimia,
.................................... recoge frutos,
selecciona, respira hondo y
...........................corta
...........................el racimo
...........................secamente,
...........................ejecutando el drama,
lo deposita, con cuidado enfermizo
entre el resto de lo ya cortado.
Después, poco a poco,
con la paciencia necesaria,
en solitario, irá pisando versos
.............y transformando su cosecha.
Nada es del poeta,
................................salvo la transformación.


A la vendimia en Portugal

Agustín Calvo Galán



El poeta bien pudiera caer desvanecido, como Don Quijote en aquella Cueva de Montesinos, pero no olvida su misión. Se ha preparado y mentalizado para ella, así que tampoco se dejará arrastrar por las visiones. Nos recuerda, al contrario, el precio del sudor del duro trabajo en las cepas y las jornadas extenuantes que se esconden detrás de las etiquetas de las botellas de vino que otros consumirán, ajenos al milagro del esfuerzo y el sudor que las hizo posibles. Nos habla, en definitiva, de otra lucha, la que héroes más cercanos en el tiempo de Agustín llamaron lucha de clases, héroes que un día prometieron el fin de todas ellas, la desaparición mágica del patrón y el esclavo.

miércoles, enero 13, 2010

¡Gloria al Doctor Faustroll!

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A Daniel Madrid


(Breve intro)

Alfred Jarry nació en Laval en el año 1.873 (en vulgaris) y a los 15 años escribió su primera obra, Ubú Rey. La burguesía francesa se irritó con ella en una más de sus pataletas inútiles, pues Ubú, tirano corrupto de Ninguna Parte, representaba el instinto en negativo, la codicia, la ruindad del poder. Desde Père Ubú se desocultó la 'Patafísica. Gestos y opiniones del Dr. Faustroll, Patafísico fue la obra de aventuras y ciencia ficción que la originó, y el Dr. Faustroll pasará a ser el curador inamovible del Colegio de 'Patafísica. Pierre Bonnard, Boris Vian, Quenau, Ionesco, Duchamp, Max Ernst, Italo Calvino, Perec. Amigos unos, Sátrapas otros. Fernando Arrabal (www.arrabal.org), el gran Sátrapa español.

(Breve estupidez)

¡Por supuesto que quiero ser bufón de Ubú! De hecho es mi máxima aspiración. Fue en el entierro de Mallarmé cuando supe lo que la vida me deparaba, un universo enorme con forma de rosquilla y relleno de caos por dentro. Alfred Jarry estaba allí con su traje de ciclista, su bicicleta y sus pistolas en el cinto. Yo también, trabajando. Apenas un suspiro de altura, desconcertante apariencia y toda la ciencia de la 'Patafísica revolucionando su cabeza y el simbolismo francés.

"Enterrador, ponga al lado de la tumba mi camaleón", me dijo Alfred. Y yo cogí el camaleón y lo puse encima de la caja de Mallarmé. "Tápelo con mierda de oca, cariñosamente", gritó. Y yo obedecí. Ése hombre (mitad dios, mitad trasgo) había seguido el cortejo en bicicleta, haciendo sonar de vez en cuando su enorme campana de tranvía que cualquier buen día decidió instalar en ella, y ahora volvía a emprender la marcha. Fue el momento idóneo para dejar la pala, escupir al suelo con rabia y despedirme con un corte de mangas de mi jefe, el Enterrador Supremo. Gracias a esa decisión, la única que he tomado en mi vida, pude correr tras Alfred y la campana y por trasmigración mental (mi virtud), entrar en su laberinto úbico y encontrar la definición de la Patafísica: "Es la ciencia que se añade a la Metafísica, bien sea en sí misma, bien sea fuera de sí misma, y se extiende más allá, tan lejos como ésta se encuentra de la física." "La Patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que atribuye simbólicamente a los lineamientos las propiedades de los objetos descritos por su virtualidad".

Por lo que asimilé y adiviné, sin duda erróneamente, el futuro y dos conclusiones:

1. La 'Patafísica hace que la realidad, y por ende la escritura, que conocemos, explote por falsa, creando un nuevo universo irónico, caóticamente creativo, infantil, lleno de juegos y extravagancias, de contrarios, y se convierta el Collège de 'Pataphysique (presentí que se ocultaría en 1974 por la desaparición de varios de sus miembros y sentí su desocultación el 20 de abril de 2000 para continuar con la exploración) en una sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles que se ocupa de la única cosa seria: ¡La Patafísica!

2. Todo es 'Patafísica/o. Boris Vian dirá un día en una entrevista: "Uno de los principios fundamentales de la 'Patafísica es el de la equivalencia de los contrarios. Es tal vez eso lo que explica el rechazo que manifestamos de lo que es considerado serio y de lo que no lo es, porque para nosotros "serio" o "no serio" es exactamente lo mismo. Eso es 'Patafísica; aunque uno no quiera, siempre está haciendo 'Patafísica".




DIBUJOLLAGE de Daniel Madrid



Alfred Jarry seguía pedaleando, Ubú en mi cogote. De hecho, no noté la respiración del señor Ubú, de la panza enroscada de Ubú, hasta que creí que lo tenía detrás. Inconscientemente estaba allí, en el último pliegue de la mente, y al ser pensado conscientemente (pura 'patafísica) Ubú apareció, respiró con su panza, gracias a su nariz de cocodrilo, y me despeinó. Por lo que París, una ciudad en gris metalizado, tenía corriendo sobre su piel a un falso príncipe acosando a un joven aprendiz de entierros que a su vez perseguía a un genio en bicicleta que seguía a trescientos por hora a la Contradicción Absoluta.

"Enterrador, la imaginación es lo único que soluciona los conflictos. Contraponga, enfrente, piense en opuestos, en contradicciones, ahí tendrá la solución a todo, el Humor", gritó así, con mayúscula en la hache. De hecho, la literatura es eso, oposición. Así se crean preguntas. Y hartos de conocer las respuestas se necesitan buenas preguntas, ¿quién sabe preguntar? Es lo que yo pensaba, enterrador y pobre en todo. "Patafísicos son aquellos que hacen conscientemente lo que los demás hacen de manera inconsciente", susurró alguien desde el cielo, el Dr. Faustroll.
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Sí, el grotesco señor Ubú es el culpable; el absurdo, la causa. La vida como juego. La literatura como juego. En el aliento de Ubú se advertía esencia de lo que más tarde sería el OuLiPo (Georges Perec, Italo Calvino, Cortázar porque sí). Y mi pasado de enterrador dejó paso a mi futuro de jugador a letras. OuLiPo. Ouvroir de Littérature Potentielle, manifestación por azar y composición de la ciencia patafísica. Y pensé en ella, a toda carrera, sin saber nada más que lo que alguien, posiblemente el Dr. Faustroll, me susurraba: la literatura como experimento, como la posiblidad de las palabras. Sustituir, abrir por azar un libro y a partir de una palabra disparadero escribir y escribir, la novedad espiral, la superación panzona de los formalismos, el texto pistola como placer, el lenguaje de viva la muerte como un mecanismo imposible, su superación, la escritura emanada desde el inconsciente, desde las vísceras, arquitectos y emperadores, probar, avanzar en la rayuela, jugar y jugar. Y después, jugar más.

Y todas las frases venían a mi mente de persona sin nada más que la nada, con prisa. Y ese combinar de ideas hizo que parara la carrera y el señor Ubú se detuviera en seco. Le miré a los ojos. Alfred Jarry se escapó con su pedaleo. A lo lejos pude ver su estela de genio y su campana de tranvía. "Señor Ubú", le dije muy serio, sabía que estaba ante un decisión muy importante: "lo he decidido, quiero escribir, hacer letras". El señor Ubú refunfuñó, para responder se sentó, se metió el dedo meñique del pie en la nariz y sentenció mi futuro y con ello mi presente: "Bufón, mejor que te dediques a enterrar muertos".
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martes, enero 12, 2010

Por el tubo de la risa


Regreso a lo que hace cuatro años escribió (¡brillante!) Fernando Arrabal, respondiendo a Juan Updike en defensa cerrada del blog, publicado orignalmente en el diario EL MUNDO. Algunos fragmentos:

" Con qué esperanza, caridad y altruismo regalan, espontáneos, su maná con todo lo que saben a cualquiera que les visite. Y si no hablo de fe (que completa el trinomio de virtudes bíblicas) es porque todo el que cogita o levita [+ ó -] en la red sabe que los blogueros de la verdad [¤¤¤] sí que creen en lo que no ven. Quedan excluidos del santoral pagano los blogueros del embuste y la manipulación. "

"Algunos afirman, miopes, que el ‘bloguista’ es un diarista. Pero muchos son ‘horistas’ y puede ser que existan ya, generosos, que escriben cada minuto: instantes en sesión continua de mercedes destinados a Dios sabe quién.

¿Qué hubieran pensado de Internet Sócrates, Wittgenstein, Kant o Spinoza? La legión Anti-internet se apoya en una ‘cita’ de Sócrates: “me opongo a la lectura… porque empobrece la memoria” [ + ó –]. Pero esta versión llegada a nosotros tras tantos recovecos ¿es la correcta? Lástima que Platón no haya grabado en disco duro. El bloguista, como no puede desdecirse, firma con indeleble ADN: no hay goma ni ‘tipex’ que borre o corrija tras el telón final y ‘click’. Sócrates luchó desnudo con Alcibíades, bebió cicuta cuando se lo mandaron y compuso fábulas ¿es posible que su platónico copista le transformara en analfabeto?"

"Hay blogueros que abren los ventanales de los reyes magos, o que saben manejar el radar de los silencios del corazón o que nos conducen, con botas de Pulgarcito, por el tubo de la risa."

"¿Se puede creer que el autor va a sucumbir a Internet, como “la literatura epistolar terminará con el fax” y “el teatro de Racine [¤¤¤] desaparecerá como la moda del café” (dixit Mrs Sevigné [¤])? ¿Se escribe, se diariza o se cartea menos tras la llegada de Atila/Internet? Jesús [¤¤¤], otro analfabeto según algunos, fue capaz como la elite de su siglo de escribir en la arena. Este privilegio de dar testimonio escrito ¿Internet lo amustia definitivamente? ¿Incluso en los reinos de dictaduras, donde el tirano lo único que no puede encalabozar es la red? "
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Accede al nuevo espacio de Arrabal:
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lunes, enero 11, 2010

La unión

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El estupendo micro de La puerta falsa me anima a reproducir aquí el propio que aparece en la compilación Más cuentos para sonreír de la editorial sevillana Hipalage.

La unión

Nadie llevaba la cuenta del número de efectivos que se habían reunido. “¡Nuestra media de pie es un cuarenta y cuatro!”, fue lo primero que dijo el Presidente de la Nación al salir de su coche y subir al escenario que se había habilitado en la plaza central. En realidad, formamos una nación tan grande en dimensión como lo fue la China, pero nuestros ciudadanos tienen mayor complexión y altura, también el pie más grande, la zancada envidiable.
En el momento preciso dio la orden. Y la transmisión fue exacta a los puntos estratégicos donde todos y cada uno de nosotros nos hallábamos reunidos. Y saltamos a la vez. Fue un salto alegre, enérgico y descarnado. Un aviso pacífico y contundente al país que nos rodeaba, al que ponía alambres a nuestras fronteras. El salto medido de nuestros ciudadanos fue el gran paso hacia nuestra libertad. Tras el acto, vino el temblor de tierra y los tornillos desmontándose de los tanques. La demostración del poder en la unión y el fin de las bombas.

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sábado, enero 09, 2010

La pala vacía

Uno

Al atardecer, las palas de los tres hermanos dejaron de cavar en la tierra del señor Obab. Todo quedó quieto. Las últimas paladas perdidas en el cielo de nubes negras, el ritmo de los seis brazos sudorosos, metiendo y sacando tierra para ser ricos de una vez, en el eco del lugar. Los tres hermanos se ocupaban de cavar los primeros días de la semana, los otros días rellenaban esos agujeros como si no hubiese pasado nada más que el tiempo. Y era al atardecer, con la caída del sol y la aparición de las mismas nubes, cuando las palas vibraban por última vez, y un tocar de campana a toda prisa que venía desde la granja cerraba la jornada antes de la lluvia de siempre.
-Casi está, cerca de, ya estamos, casi, casi, el propósito y…-se apresuraba a decir el mayor al llegar a la granja, evitando el golpe de puño de un viejo harto de tanto buscar para nada.
Después se sentaban en el suelo y esperaban la orden del tío, su escupitajo en el porche y la patada a la puerta. Entonces todos entraban dentro y se abalanzaban a la sopa con carne de los cuencos que había preparada en la mesa. Luego se peleaban entre ellos buscando como excusa un trozo de pan o una mirada de más, y entre golpes se quedaban dormidos, sucios de arena y cansados de tanto quitarle tierra a la tierra. El anciano Obab (si hacía frío y quería calentarse) sacaba su alcohol y bebía. Esa noche no lo hizo. Le dio un puntapié al mayor. Le despertó y le dijo que se lavara, que en el establo encontraría agua y que tenía que ir a la ciudad, a por más veneno y cuerdas, que él era joven y sabía lo que tenía que decir y lo que no si alguien le preguntaba. Y después se arrepintió y le dijo que no, que no se acercase al establo y que no malgastara agua, que la lluvia ya le lavaría lo suficiente.

Dos

¿De dónde le vendría a ella la idea de fijarse primero en los zapatos antes de abordar las demás zonas de un hombre? Lo de ése tipo en el supermercado fue un caer repentino en el borde de los zapatos y en un caminar irregular, indeciso, y subir hacia arriba hasta rematar la mirada en unos ojos marrones, del color de la corteza de los árboles. Entre los botes de tomate abordarle la zona, después seguirle despistada entre mermeladas y ante las salsas volver a tomarle el pulso a los ojos, retarlos y conducirlos al escote.
-Llueve de muerte. ¿Tienes dinero para mí? –preguntó ella.
Y siguieron caminando por el pasillo del supermercado, comprobando las etiquetas de las latas en un comprobar sin más sustancia que mirar números y conquistar.
Sin que supiera exactamente cómo ocurrió, en uno de esos despistes de código de barras, ella perdió de vista al joven. De cuando en cuando le sucedía, era improbable que se le escapara así como así un cliente, pero a veces se daban a la fuga. Miró y remiró pasillos, carritos de compra y lavabos antes de asegurarse que se le había esfumado esa noche la presa. Ahora le tocaba comenzar de nuevo: el juego de la seducción, los zapatos del joven necesitado de amor, adivinar el billete en el bolsillo del pantalón (el olfato le decía que el pobre diablo de antes tendría más dinero del aparente), ofertas y la lengua mojando los labios, una nueva posibilidad.
-Odio a los niños bobos –reveló mientras abandonaba el supermercado.
Corrió hacia la gasolinera, a salvarse de la lluvia y esperar a un conductor confiado que le arreglara la noche. Gotas. Luces de coches. Alguien fijándose en su cuello. Más gotas. Y antes de quedar inconsciente sonrió, pues creyó ver una vez más el color de la corteza de los árboles en unos ojos.
Tres

-Duerme.
-Calor, tiene calor, los botones…
-¡Sí, los botones!
-Yo estaba bastante loco, ella, allí… Y sus manitas tocando los botes de mermelada…
-Calor, calor, calor.
-La manga, ¡estira!
-Llovía. Y otra vez yo allí tonto. Más ratas en mi cabeza.
-¡Eres un inútil! ¡No vale tocar hasta que tío Obab no lo diga!
-El viejo no lo sabe. Y después le di, le aticé así, cogiendo carrerilla, como cuando el tío batea con la pala, igualito, y ella tan preciosa, ratas.
-Vaya, el propósito principal es lo primero, por fin…
-¡La falda! ¡Ahora la falda!
-¿Habíais visto algo así alguna vez?
Cuatro

La cama olía a bolitas de alcanfor. Un corretear de manos aquí y allá, ásperas, le hizo retorcerse. Estuvo a punto de gritar y levantarse de un salto, prefirió hacerse la dormida, esperar el momento preciso. Escuchó balbucear algo sobre el objetivo, el seguir paleando para llegar a dar con el tesoro, luego adivinó un quitar y quitar prendas. Pero ella conocía el tacto de esas manos, nerviosas no conseguirían nada más que destaparle un pecho, o una pierna, después se arrepentirían y correrían a un rincón. Ella dejó hacer hasta que tuvo realmente miedo: fue al abrirse la puerta de la habitación y oír golpes brutos y sangre de narices partidas goteando en los tablones del suelo. Después, un viejo con una dentadura sucia se acercó a ella, olisqueando su cuello.

Cinco
-… nos rompió la cara.
-Más bien sí.
-Y ahora está con la mujer.
-¿Habías visto algo así alguna vez?
-Vaya, es fuerte por completo.
-Pronto se hará de día.
-Y hoyos alrededor y la mujer allí.
-Ya veo. ¡Cavar!
-Quería mi bolsillo con dinero.
-¿Cavar?

Seis

Es suficiente con detenerse en los ojos de ella para saber qué es lo que desea. Bastaría una simple mirada. Examina la disposición del cuarto: un par de sillas cojas, un jergón manoseado, dinero en sueños, oscuridades, pequeñas sombras, el techo roto. Valora y calcula riesgos: la creencia de que ellos cavaban para encontrar el tesoro, el silbido de la llama de la lámpara alejándose por culpa de la corriente que se cuela bajo la puerta, por las grietas de las paredes, por la nariz de ese viejo que pesa más que todas las cosas y que borracho no sabe dónde meter su sexo y se conforma con el rozar en la cama o en una pierna, así una y otra vez hasta que cae derrotado encima de ella, y ella aprovecha para preguntarle en el oído que qué es eso del propósito principal, y él se levanta como un toro y grita:
-¡Buscar y buscar en la tierra hasta conseguirlo y cueste lo que cueste aunque cueste la vida! Pronto –confiesa-, antes de ser cadáver, quizás unos meses más hasta haber agujereado la tierra entera y hacerle memoria a padre, porque desde entonces lo buscamos, el propósito principal.
Tío Obab cae al suelo, nunca ha hablado tanto rato seguido. Sigue tartamudeando algo, el final de lo escaso, de encontrar y exterminar de una vez por siempre la pobreza. Ella se levanta de la cama, golpea con el tacón del zapato en el hígado del viejo, que resopla pesadamente y se ahoga. Después se arregla el cabello, se estira la falda y acaba con el cálculo: no puede evitar pensar en oro y más oro.


Siete

Pala: Instrumento compuesto de una tabla de madera o una plancha de hierro, comúnmente de forma rectangular o redondeada, y un mango grueso, cilíndrico y más o menos largo, según los (combinados) usos a que se destina.


Ocho

No, no sonó la campana como otras tardes y seguimos con la cabeza gacha y la pala. Mis hermanos son un poco tontos, retrasados, quién sabe por qué (padre siempre se quejaba de ellos, de mi no, de mi no). Fui yo el que dije que ya está bien, que los brazos me dolían como estrellas, que tío Obab estaría borracho. Y me los tuve que quitar de encima como le cuento, así, a golpes, no se puede decir nada del tío delante de ellos porque muerden como perros. Pero yo me fui, y les dije que se murieran, que yo me iba a cenar que ya era tarde, y ellos me siguieron porque tenían miedo, siempre tienen miedo.
Dejamos los agujeros sin tapar, no tocaba tapar, y el más pequeño preguntaba desde atrás que si los tapábamos. Yo cogí una piedra, hice así, como si se la tirara y él es como los perros y dijo que otro día posiblemente. Estaba allí, tan preciosa, yo ya le he dicho… Ella en el porche de la granja y nos abrió la puerta, la comida estaba en los cuencos, olía tan bien.
Mis hermanos fueron a comer la carne de la mesa, yo me quedé mirándola y le dije que era bonita, la cogí de la cintura y ella me empujó para apartarme. Me dio igual que me arañase con sus uñas aceradas como un clavo. Yo fui como un perro a comer la carne y a reír con los otros dos porque teníamos comida y una mujer con un olor precioso que hacía que cuando levantábamos las narices nos quedáramos tontos. Pensar en el viejo vino después, qué le había pasado. Nos miramos los tres, dijimos sin hablar que qué será del viejo, pero subimos las narices arriba y respiramos cebolla y músculo, nos olvidamos del tema.
Y eso es porque yo nunca he tenido una madre, siempre he visto hombres con alcohol y tierra y más tierra. Estábamos tan contentos que la miramos como perros cuando se acercó y comenzó a preguntarnos, y teníamos tantas ganas de besar ese cuello. Que si encontraríamos pronto el tesoro nos preguntó. Y tantas ganas de besarla y quitarle la ropa y besarla con la lengua. Sí, eso nos dijo: el tesoro. Y yo le pregunté que qué tesoro.
-El propósito principal -dijo ella ilusionada.
Nos quedamos como los perros cuando ven la mano del hombre en alto, quietos. Yo estaba de pie, sin moverme, como un pájaro nocturno vigilando. Y fue el pequeño, sí el más pequeño el que habló, como un lobo aullando le dijo en alto (antes de besarla y tocarla, y antes que nosotros la besáramos y ella se dejara hacer) que un par de meses o tres quizás nos costaría, pero que sin duda nosotros mataríamos a la plaga por fin y encontraríamos la madriguera y le aplicaríamos veneno durante horas. Ella miró al suelo con sus ojos escandalosos, y a las paredes, y a las cortinas rotas. Y entonces vio las ratas. Muchas ratas. Nuestras ratas rabiosas olisqueando sus pies con sus naricitas negras.
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Relato perteneciente a La memoria del laberinto (CYH, publicado en 2005).
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martes, enero 05, 2010

Belano en ADAMAR

Ahora BELANO en la revista de creación ADAMAR, en su número 36. Con la dedicatoria a Ana María Navales, que en un nutritivo paseo por Zaragoza me confesó que una de las cosas que más deseaba era escribir un cuento sobre Bolaño. Sea como sea, este cuento es tu/mi memoria, Ana María.
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BELANO


Lima y yo no éramos revolucionarios pero sí nos movíamos entre tiburones, en eso tenía razón Roberto Bolaño. También puede llegar a ser cierto que no éramos escritores. A veces escribíamos poesía, pero tampoco éramos poetas. Éramos vendedores de droga. Que se lo digan a Felipe Müller, o a esos tantos que han dado su mentira sobre nuestra vida y obra para que se publique y salga por ahí en miles de libros. Que se lo digan al joven García Madero. Que se lo digan a Bolaño. Lima y yo teníamos conciencia de la muerte. Y eso es lo que nos separa de cualquier otro.

Es cierto que publiqué acaso un par de novelas. Pero ese acto cobarde no le supone a un tipo escritor. Sí que estuve cerca de esa naturaleza el día en el que desafié a duelo con espadas al crítico Iñaki Echavarne por una mala reseña de mi obra. Eso le acerca a uno a la literatura. Acabar con el crítico a estocadas sí que puede ser de escritor, clavarle la pluma con la que uno ha relatado varias vidas. Escribir sin más, sin presuponer que detrás de la escritura está la necesidad visceral de hacerlo, es de hijos de puta. Todos los que le conocieron decían que Bolaño sí que era escritor. Que si alguna vez alguien pudo escribir y vivir como un escritor, como un eficaz rey del accidente, ése fue Roberto.

¿Y qué hay detrás de la ventana?
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Juventud. Amor. Muerte. Nuestra sinagoga, una violenta trinidad. El real visceralísmo fue nuestra premisa poética. Por Los detectives salvajes, obra tumultuosa donde se encuentra mi historia, la de Ulises Lima y la de Cesárea Tinajero, supe dónde pararon los escritos de esta poeta mexicana. En Sonora. Yo acabé en Liberia. Sonora fue también el destino del joven García Madero, que sin el esfuerzo que conlleva la graduación de poeta maldito, se hizo con los poemas de Cesárea, y allí pasó a vivir con Lupe, su amiga y amante. García Madero “cagón” siempre se creyó continuador de la obra visceralista pero nunca asumió el riesgo.


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