Aníbal Crespo Ross
.
Mírame sin piedad
I
Lejanas,
Inasibles,
Arden esas nubes
Es el ocaso
Sangrando sin una queja
Soberbia
Muere la tarde.
Algo dentro de mí también muere
Es el ocaso
Montada en las sombras
Invades mis dominios.
Ellas nacen para la noche,
Tú naces para mí
Es el ocaso aún.
II
Por mucho que duela
La profunda herida nueva
Abriéndose en el alma,
El celaje es más hermoso
Con el último resplandor
Cautivo en tus ojos.
Mírame sin piedad
Cautívame hasta la muerte
También en este ocaso.
III
Como la luz
Huyes por todas partes,
Como el ocaso huyes
Y no puedo detenerte
Ya eres bruma de aromas,
Reguero de recuerdos,
También en este ocaso
Y gritar cuánto te quiero no basta.
IV
Llega la noche
Como llegaste tú a mis fronteras desguarnecidas
Silenciosa y definitiva
Borran las sombras
El límite entre el monte y el sendero.
Mi amor se expande como las sombras
Tampoco existe límite para este amor
Luminosa, callada, velada,
La noche se parece a ti
Casi a ciegas voy por el sendero
Y gritar cuánto te quiero no basta.
V
Por el sendero que desaparece
No sé si camino o vuelo,
Oigo tu voz:
Aún perdura.
Veo tu figura ensombrecida
Suspendida entre la tierra y el cielo,
Aún me tortura.
Por el sendero
Tarde, muy tarde,
Comprendo cuánto te quiero.
Mírame sin piedad
I
Lejanas,
Inasibles,
Arden esas nubes
Es el ocaso
Sangrando sin una queja
Soberbia
Muere la tarde.
Algo dentro de mí también muere
Es el ocaso
Montada en las sombras
Invades mis dominios.
Ellas nacen para la noche,
Tú naces para mí
Es el ocaso aún.
II
Por mucho que duela
La profunda herida nueva
Abriéndose en el alma,
El celaje es más hermoso
Con el último resplandor
Cautivo en tus ojos.
Mírame sin piedad
Cautívame hasta la muerte
También en este ocaso.
III
Como la luz
Huyes por todas partes,
Como el ocaso huyes
Y no puedo detenerte
Ya eres bruma de aromas,
Reguero de recuerdos,
También en este ocaso
Y gritar cuánto te quiero no basta.
IV
Llega la noche
Como llegaste tú a mis fronteras desguarnecidas
Silenciosa y definitiva
Borran las sombras
El límite entre el monte y el sendero.
Mi amor se expande como las sombras
Tampoco existe límite para este amor
Luminosa, callada, velada,
La noche se parece a ti
Casi a ciegas voy por el sendero
Y gritar cuánto te quiero no basta.
V
Por el sendero que desaparece
No sé si camino o vuelo,
Oigo tu voz:
Aún perdura.
Veo tu figura ensombrecida
Suspendida entre la tierra y el cielo,
Aún me tortura.
Por el sendero
Tarde, muy tarde,
Comprendo cuánto te quiero.
Aníbal Crespo Ross
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