Isabel Alamar
Mira bien mi cuello, te ofrezco
El punto turgente y lascivo de mi yugular:
Donde se encuentra afincada
La sede de mi erotismo.
Mira bien, se trata de toda una invitación
Al goce gratuito de la carne:
Muerde, besa, bebe, succiona, y, finalmente,
Como en un bucle de mordiscos,
Muerde otra vez, muerde de nuevo, muerde.
Isabel Alamar
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