Topor entubado
Roland Topor, un petite film
-------------------------------------------------------------------------------------------------------iván humanes bespín
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_Para muestra, un breve:
Cuento memorable, de Alejandra Pizarnik
-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamort -dijo.
-No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro del tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: no solo no hay tranvías en París sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato.
-Usted coincide conmigo -dijo-, porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort.
-¿Quién es usted? Deberíamos presentarnos.
-Mme. Lamort -dijo-. ¿Y usted?
-Mme. Lamort.
-Su nombre no deja de recordarme algo -dijo.
-Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.
-Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.
-No los había cuando lo dije, pero nunca se sabe que va a pasar.
-Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando.
Malditos. La biblioteca olvidada.
por
Iván Humanes Bespín
y
Salvador Alario Bataller
Prólogo de Raúl Herrero
Grafein Ediciones
220 págs.
14,95 euros
ISBN-13: 978-84-935181-9-6
ISBN-10: 84-935181-9-0
Distribuciones Enlace S.A.
Un recorrido por los libros malditos de nuestra historia. En esta obra se dan cita el esoterismo y el satanismo, la magia, las doctrinas herméticas, la fantasía de H. P. Lovecraft, lo imposible. Todos estos libros han perturbado durante siglos a lectores y editores, han sido perseguidos y olvidados. En este volumen encontrará un estudio sobre El libro egipcio de los muertos y Thot, el Corpus Hermeticum, El testamento de Abdeselar, El Enchiridion, El Martillo de las Brujas, El Planetarium Influxu y el Mesmerismus, Ensayo sobre las visiones de fantasmas, El diccionario infernal de Collin de Plancy, Dogma y Ritual de la Alta Magia, El Libro de la Ley de Aleister Crowley, La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky, El Tarot de los Bohemios, Dom Agustín Calmet et Les Revenants, Lovecraft y El Necronomicón, Los libros de los mitos de Cthulhu, El manuscrito Voynich, La Magia Negra y los Pactos, Angela Carter y La Cámara sangrienta, el Rock y los textos herméticos. Aventurarse en su lectura es descubrir otro mundo: la biblioteca olvidada.
Venta on-line:



Lunes y martes, las siguientes entregas del homenaje.
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Como prolongación lógica de esa cara, en todas las fotos se mantienen malamente dentro del cuadro un cuerpo largo y escuálido, vestido con toscas y arrugadas franelas o panas, los codos remendados. La corbata o bufanda, como todo lo demás, más un abrigo que un adorno. Así vemos hoy a George Orwell: la mirada que ausculta un porvenir negro y mira a sus contemporáneos desde una pureza incómoda. Todo en él muestra a un hombre que no tiene tiempo más que para lo esencial.
Fotografía: Luis Alberto Ambroggio y Manuel Lozano
"Conversaciones con Luis Alberto Ambroggio"
Escritor argentino residente en Washington
desde 1967.
"Acerca de la poesía hispana en Estados Unidos: La palabra que precede a la nación".
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- ¿La volviste a ver hoy? -preguntó Paton.
- No -respondió Lune-. No podía. ¡Qué día asqueroso...!
Estaban de guardia ante la puerta del Ministerio de Ganancias y Pérdidas.
- No pasa nadie por aquí -dijo Lune-. Es... Se interrumpió porque una anciana le dirigía la palabra.
- Perdón, señor, ¿la calle Dezecole?
- Dale -dijo Lune.
Y Paton asestó un gran porrazo sobre la cabeza de la señora. La pusieron contra la pared.
- ¡Vieja puerca! -dijo Lune-. ¿No puede hablar a mi izquierda, como todo el mundo? En fin, por lo menos es una distracción -concluyó.
Paton frotaba su porra con un pañuelo a cuadros.
- ¿Qué hace tu chica? -preguntó Paton.
- No sé -dijo Lune-. Pero es buena, sabes...
- ¿Acaso... bien? -preguntó Paton.
Lune se ruborizó.
- Eres una porquería. No comprendes nada de los sentimientos.
- Entonces, ¿no la ves esta noche? -dijo Paton.
- No -respondió Lune-. ¿Qué podría hacer para ocupar la velada?
- Podemos ir a los Negocios Generales -dijo Paton-. Siempre hay gente que viene a birlar cosas para comer.
- No estamos de servicio -dijo Lune.
- No hay más que ir -dijo Paton-. Es divertido, tal vez detengamos a alguien. Pero si prefieres, podemos ir al...
- Paton -dijo Lune-, sabía que eras un cerdo, pero, realmente, no te das cuenta. No podría hacer eso en este momento.
- Estás chiflado -dijo Paton-... Bueno, no quiero ser mal amigo. Iremos a los Negocios Generales. Pero lleva tu ferretería, de todos modos podemos hacer un blanco.
- ¡Y qué te parece! -dijo Lune muy excitado-. Vamos a bajar como mínimo dos docenas...
- Me parece que estás enamorado en serio -dijo Paton.
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Fragmento de Los buenos alumnos.