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viernes, diciembre 29, 2006

Arrabal et Jodorowsky


Le Panique
pánique
..-

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Bon any!

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miércoles, diciembre 27, 2006

Egiptosophia

De mi paso por la Facultad de Filosofía de la UB recuerdo con especial admiración y placer los cursos de Antropología Filosófica que impartía el profesor Octavi Piulats. En especial Schopenhauer y San Agustín, sus clases sobre Kant. Ahora llega a mis manos su última obra, su título: Egiptosophia. Dividido en dos grandes partes, el libro aborda en la primera la reconstrucción suscinta de la mitología egipcia y su antropología centrada en el mito de Osiris. La segunda tiene que ver con una lúcida reinterpretación del conocido tránsito del Mito al Logos. Una joya.
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EGIPTOSOPHIA
de PIULATS RIU, OCTAVI
EDITORIAL KAIROS, S.A.
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Rústica
ISBN: 8472456099
328 pgs 18 euros
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viernes, diciembre 22, 2006

La Ciencia de la Vida

H. G. Wells y La Ciencia de la Vida
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2ª y última parte
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Revisando el índice nos encontramos con una vasta representación los los temas habituales de la biología, pero con partes y capítulos que los ojos leen con delicia y no son frecuentes; hoy sería hacerse cruces, encontrar entre los empeños mentales de los científicos algunos ocupados que estuvieren en estas materias enjundiosas. Así, la obra en dos tomos, está formada por 4 libros para el primero y 5 para el segundo, nueve en total. Más allá de las cuestiones tópicas de definición de la vida, zoología, fisiología y anatomía, evolución, etc., en el segundo tomo encontramos todo un capítulo dedicado al cerebro humano (capítuloV.- El cerebro culminante) y al córtex (capítulo VI.- La corteza y sus funciones), además del uno dedicado a la mente y la conducta del hombre (capítulo VII) y en el capítulo VIII, titulado “Modernas ideas de la conducta”, se tratan temas como: la conducta de la vida, la personalidad que dirigimos, los deberes biológicos fundamentales, el conocimiento de sí mismo, sinceridad, sujeción y equilibrio, y evasión indolencia y miedo; en el peculiar capítulo IX, que se titula “En la frontera de la ciencia: la cuestión de la supervivencia personal”, se nos habla de la teoría del cuerpo-alma-espíritu, interpretación de los sueños y telapatía, clarividencia, espiritismo y telequinesis, materialización y ectoplasma, mitología de la vida futura y, finalmente, supervivencia de la personalidad después de la muerte.
El libro IX, por lo que pronto se dilucidará, “Biología de la raza humana”, se integra por dos capítulo : Capítulo I.- Peculiaridades de la especie Homo sapiens (i.e: 1. Fuego, herramientas, lenguaje y economía, 2. Orígenes del Homo sapiens, 3. Primeras variedades de la vida humana y 4. Desarrollo dela vida social) y Capítulo II.- La fase actual de la asociación humana (i.e:1. La tradición religiosa, 2. El ocaso del tradicionalismo, 3. La abolición de la guerra, 3. El cambio en la naturaleza de la educación, 5, La multiplicación de la especie humana, 6. La energía superflua del hombre, 7. Una mente y una voluntad colectivas y 8. El domino de la vida), tendría un gran impacto en el ámbito intelectual y social de la época, especialmente en Estados Unidos y en aquél mundo de los americanos viejos que inmediatamente habremos de visitar por mediación de uno de sus ilustres no afamados in suo tempore, pero de recuerdo inmarcesible. Cada obra, cada disciplina tiene un perfil marcado por su tiempo y en ese contexto se la ha de entender; por ello, si buscamos capítulos como los indicados en una obra actual, magnífica, e ingente de la disciplina como la Biología de Eldra Pearl Solomon, (el contenido acaba, como es habitual en el Ecología, la ciencia que estudia la relación del ser vivo con el medio ambiente, viviente y no viviente) vemos que se excluyen temas que, en otro tiempo, formaban parte de la común preocupación de muchos sabios y que trataban de integrar y de dar explicación en sus respectivas disciplinas. De hecho, estos temas hace mucho que se han dispersado en ámbitos culturales distintos y divergentes, de muy difícil conciliación. Por eso, un libro que adune razonablemente saberes tan fundamentales, resulta, como poco, de agradecer. Lo malo es que, a menos que medie un duendecillo de la fortuna y un impagable librero de viejo, incluso los propios biólogos e historiadores y filósofos de la ciencia de la vida –y de la ciencia en general- no podrán deleitarse con estas maravillas.
No en vano supra hablamos de la raza e hicimos énfasis en el capítulo atingente de la Ciencia de la vida de Huxley, Wells y Wells. Al hablar de un insigne americano hacíamos referencia al abuelo Theobald, tal como se llamaba a sí mismo normalmente en las relaciones amicales, H. P. Lovecraft. Sabidas son sus adacciones, casi hasta sus últimos años, a ideas ultraconservadoras, comunes en los norteamericanos viejos de su época, que le hicieron ver con simpatía a figuras como Hitler y Mussolini. Sus desaforadas críticas para con las razas que no fueran las “arias”, contradecían desorbitadamente su trato habitual, amable y sencillo, con personas de menor clase y condición, y con aquellas que, sobre el papel, escarnizaba de modo escandaloso, especialmente a las personas de color. Poco a poco, con el tiempo, y no solamente por los años, estas actitudes e ideas fueron cambiando (creo que representaron poco cosas más que una pose de clase): Lovecraft, creo que nadie lo pondrá en duda, era ante todo un caballero y una buena persona.
En efecto, hacia finales de 1933 (le quedaba poco para la muerte, aunque él no fuese consciente), las críticas de Lovecraft hacia Hitler y al fascismo se hicieron severas. Además de los despropósitos de los nazis y de los fascistas, este cambio estuvo motivado por sus lecturas, como Aquí no pasará (1935) de Sinclair Lewis . Otra influencia muy notable, vino de la popularización de las ciencias biológicas en su tiempo, destacando la obra que comentamos en este capítulo , “La ciencia de la vida” de Julien Huxley, H.G.Wells y G.P.Wells (1929-1935), libro que vernon Shea, un amigo le había prestado en 1935, que, en propias palabras de Lovecraft, fue “el libro más importante que he leído en años”, libro que leyó y releyó con pasión, y que derribó, de una vez por todas, el mito ario, con una sólida refutación.
A saber:
“En primer lugar no existe “una raza aria” pura. Solamente hay grupos de gente de muy diversa cepa que hablan lenguas de tipo ario... En segundo lugar, no existe una “raza judía” pura. El término judío denota una comunidad de determinada tradición religiosa y seminacional en la que hay implícita cierta descendencia común. Pero los judíos mismos son de origen marcadamente mezclado... En tercer lugar, la raza nórdica, a la que tanta importancia política se la ha dado, no existe en parte alguna en un estado que se acerque siquiera a la pureza. En Alemania, por ejemplo, los genes nórdicos están muy mezclados con los alpinos y, en menor medida, con los de procedencia mediterránea, y también ha habido cierta infiltración de rasgos mongólicos del Este... En cuarto lugar, los nórdicos no han sido responsables, como se pretendía a menudo, de los grandes avances de la historia humana. El mayor de todos, de la barbarie a la civilización... lo dio en el Cercano Oriente, probablemente el tipo de gente mediterránea de pelo oscuro; desde luego, no el tipo nórdico alto, de pelo rubio y ojos azules".
En suma, genéticamente somos una combinación en la cual no hay quien se aclare, pero sí podemos hablar de tradiciones culturales y lingüísticas. Estos asuntos, para la mayoría de la gente culta y razonable quedan claros. H.P. Lovecraft leyó la edición de 1934 (Wells, Huxley & Wells: The Sciencie of Live, New York, Garden City. En la edición española figura Huxley como primer autor. Y es de M. AGUILAR EDITOR.).
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Salvador Alario Bataller
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martes, diciembre 19, 2006

La Ciencia de la Vida

H.G. Wells y La Ciencia de la Vida*
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Omne vivum ex vivo.
La vida deriva de la vida.
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No hablamos de un libro raro, ni falso ni imaginario, sí un clásico, una obra fundamental, de un saber que bastante antes de su publicación se denominaba Historia Natural, en suma, la ciencia de la vida, nuestra actual biología. Su título: La ciencia de la vida, de Herbert George Wells, y representa una opera impar, por su contenido y forma, así como por sus consecuencias, y que viene siendo, desde hace poco (porque hace poco lo encontré por una de esas casualidades de la vida en una librería de lance) uno de mis libros de cabecera. No daré referencias bibliográficas porque, pienso, que a más de uno le gusta indagar y encontrar lo que otro le sugiere.
Thomas H. Huxley, abuelo de Aldous Huxley, el famoso escritor inglés, y de su hermano Julien, el primer firmante del tratado y notable biólogo, fue todo un sabio de la biología, especialmente de la fisiología (premio Nobel del Medicina junto a sir John Eccles por el descubrimiento de la transmisión del impulso nervioso en las neuronas), personaje singular, y uno de los máximos paladines del darwinismo, de cuyo creador fue amigo íntimo. H. G. Wells estudió biología en la Universidad de Londres y enseñó ciencias durante muchos años, produciendo además una obra profusa y variada. Y en el campo de la biología estuvo grandemente influido por las enseñanzas de Thomas H. Huxley, quien le brindó el dividendo de una rigurosa mentalidad científica, a la cual unió un vigoroso espíritu democrático, haciéndole simpatizar con el socialismo, que le sensibilizó por los problemas sociales, llevándole a una crítica social tendente a conseguir las reformas necesarias para mejorar el mundo en que vivía.
A Wells lo asociamos inmediatamente con su producción de ciencia-ficción, ampliamente reconocida y difundida, y que tan buenos momentos nos dio. Aún siendo un hito en mi formación como lector, no sabía mucho de él, más bien poca cosa: ignoraba mucho de lo que arriba he apuntado, que fue un científico destacado, profesor de ciencias y que sus publicaciones, de temas muy diversos, son plétora, más logrados los unos, menos los otros -como suele suceder-, pero una suma realmente impresionante. Además de esa Guerra de Los Mundos, El Hombre invisible, La Isla del Dr. Moureau, El primer hombre en la luna y Un hombre moderno, cuya existencia nunca podré agradecer bastante, también escribió autobiografías y obras pseudofilosóficas y en este corpus alejado de la novelística, cabe destacar una obra, que algunos calificaron de interés permanente. Concretamente, The outline of history (1920). Los rasgos de la historia se centra en el desarrollo de la especie humana de modo ininterrumpido, desde el neolítico asta un futuro utópico (en uno de sus dos sentidos, realizable dadas las condiciones y voluntades) caracterizado por el socialismo, la sociología, las relaciones internacionales y una serie de hechos que vemos claramente en la actualidad. La obra no puede valorarse como una obra histórica rigurosa, aunque sí es un texto impresionante y que suscita vivamente la cogitación, además de constituir un notable documento de la época en que el autor vivió. Este trabajo es citado paradigmáticamente en un libro de ciencia biológica, concretamente en la que estamos comentando aquí.
El tratado abarca palmariamente temas habituales en los manuales al uso, además de otros que, hoy en día, resultaría impensable ver incluidos en un tratado o manual sobre las ciencias de la vida. Un libro que se lee con gran placer y se desprende en ello el aroma de lo “clásico”, bien escrito, pedagógico y ya inencontrable. Resulta aleccionador que incluyamos en estas páginas parte de la introducción, concretamente del apartado de los “orígenes y propósitos de esta obra”. Dice así:
“Hace algunos años, uno de los autores de este libro escribió un resumen histórico que tituló The Outline of History. Trató la historia como un proceso que expuso –que, mejor dicho, se expuso a sí mismo mientras el autor reunía su material e iba juntando sus partes- como la apariencia de la vida en el espacio y el tiempo, y como una realización de autoconocimiento y liberación de la voluntad; historia que se desplegaba y desarrollaba obedeciendo a una especie de necesidad interior hasta la final revelación del hombre, que al hacerse creador y consciente de la posibilidad de regir su destino, empezó a andar a tientas, entre reinos e imperios, guerras y conflictos revolucionarios, hacia la unidad y el poder. Esta historia épica, aunque presentada con sencillez, sin floreos literarios ni pasajes poéticos, embargó la imaginación de mucha gente. La puso en relación con el esquema total de las cosas. Formó un conjunto con los hechos históricos que estas personas conocían. Les explicó sus sentimientos patrióticos, les aclaró sus ideas sobre relaciones internacionales y racionalizó sus actividades sociales y políticas. Fue algo que halló terreno abonado en el público, que la esperaba, y el libro tuvo un éxito muy superior a los méritos de su enseñanza o a sus cualidades literarias.
Hacia él se volvieron hombres y mujeres que hasta entonces, consciente o inconscientemente, habían basado sobre el anterior esquema de la historia su concepto general de los acontecimientos mundiales, la parte histórica de la Biblia incrementada con algunos trozos de literatura clásica y su propia crónica nacional. No bastaba ya a llenar las necesidades modernas una historia que empezaba en plena fábula bárbara, que estudiaba casi exclusivamente los asuntos gentilicios de los judíos, que omitía el pasado de casi todo el mundo a excepción de Siria y Egipcio, y terminaba en los acontecimientos de hace dos mil años. Poco a poco, la ciencia había ido escribiendo un Génesis mayor, y discretamente, y detalle por detalle, excavadores eruditos fueron descubriendo más importantes anales y presentando una más lúcida lista de reyes. En la experiencia humana había ido germinando un mundo más vasto que achicaba los éxitos de Palestina y la jurisdicción de los Césares. Pese a sus imperfecciones, a su carácter de compilación, a su prosa vulgar aunque sin pretensiones y a sus muchos bocetos incidentales, The Outline of History presentó por primera vez ante muchas personas algo de la grandeza de estas nuevas perspectivas. Sus lectores comprendieron que vivían en un escenario más amplio, y las cosas en que intervenían sus actividades adquirieron para ellos un significado mucho mayor del que hasta entonces les habían atribuido. Pero no es solo en el campo de la historia humana donde nuestra ciencia ha alcanzado un enorme desarrollo. También nuestra idea de la naturaleza de la vida y nuestro conocimiento de sus procesos han cambiado, haciéndose más firmes e intensificándose. Disponemos ya de un grande y creciente volumen de hechos relativos al modo cómo la vida progresa a nuestro alrededor y en nuestro interior. Este conocimiento repercute en la conducta de nuestra vida, arroja una luz nueva sobre nuestros juicios morales, sugiere otros métodos de cooperación humana, impone nueva idea de nuestras obligaciones, y nos abre posibilidades y libertades nuevas y originales”.
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Salvador Alario Bataller
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1ª parte de 2
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*Artículo inédito, no incluido en nuestra recopilación "maldita".
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domingo, diciembre 17, 2006

Infiernos

INFIERNOS PRIVADOS PARA EL MONSTRUO

Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos...
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Marcos, 9:3

Prisiones se cierran a tu paso.
De mimbre rojo son los dedos del malabarista.
Vastas progenies me cercan.
¿No se reflejan suntuosas las entretelas del crimen,
aun cuando el silencio siembra temor y temblor?
Himnos de Adán negro suben desde los ojos.
La cabeza es de hierro, moribundo amarillo
hasta la cercanía.
Un diminuto sol cae sobre el desierto blanco.
Así, el niño inscribe fisura y permanencia.
¿Cuál será el lujo de abandono en este Paraíso?
Turmalina y topacio y luego este oleaje.
Has abierto las puertas de lino.
Muelles donde dibujas la sed .

Manuel LOZANO
Catacumbas de San Calixto,
6-XI-1998 De su libro "Mansión Artaud"
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viernes, diciembre 15, 2006

Malditos liberados

-Lo más complicado de tener libros es mantenerlos a raya y orden en la estantería. Sin ir más lejos, esta mañana me llegó una carta. Siete libros malditos se habían escapado hacía ya tiempo y ya no creía ni en ellos ni en su suerte. Pero en el texto me contaban que durante hoy y el fin de semana estarían "libres" para el primero que los quiera y encuentre en estos lugares de Barcelona y alrededores:





Viernes 11 a.m., en Plaza Catalunya, salida de metro Ramblas.
Viernes 13 a.m., en Arco del Triunfo (propio arco).
Sábado 11 a.m., en la Iglesia Santa Maria del Mar, entrada.
Sábado 15 p.m., Sagrada Familia, alrededores.
Sábado 17 p.m., en el Museo de Cera.
Domingo 19 p.m., en el andén de la estación de metro Cornellà.
Domingo 19 p.m., andén de la estación de metro Pubilla Cases.

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jueves, diciembre 14, 2006

La chilena de Bolaño


Me parece más que interesante traer aquí este recuerdo (siguiendo el hilo del anterior post) que ha escrito Manuel Calderón en el diario La Razón.
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La chilena de Bolaño
Manuel CALDERÓN

Con la desaparición involuntaria de Augusto Pinochet me he acordado de Roberto Bolaño haciendo una chilena, pero sin llegar a tocar la pelota, ni tampoco volviendo a la tierra de la que no tenía que haberse marchado todavía. Me he acordado porque en realidad buscaba a alguien que reconociese que estaba vivo porque había tenido suerte. Es de agradecidos. Él tenía veinte años cuando el 11 de septiembre de 1973 andaba en Santiago de Chile, recién retornado de México, y dispuesto a echarle una mano a Allende, no se sabe exactamente cómo. El caso es que fue detenido por los militares en una calle desierta mientras vigilaba los movimientos de los golpistas para sentirse útil en los momentos previos a la cacería. Pensaban que habían pillado a un pez gordo y él mismo se dio por muerto. Nunca, que yo sepa, explicó qué se siente, aunque sí a qué huele la tierra cavada del desierto. Dos jóvenes policías, amigos de adolescencia de Bolaño en Cauquenes, le reconocieron, estiraron de su manga y lo salvaron. «¿No te acuerdas de mí ? Soy tu compañero», le dijo uno. Pero Bolaño -confesó años después- creyó que aquello era un puro juego literario. La literatura le salvó y pagó la deuda.
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Diario La Razón
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domingo, diciembre 10, 2006

Chile y Bronstein

Hay ciertas personas, innombrables, por lo común grotescas y de voz aflautada, que matan a miles y no encuentran justicia. Lo peor de todo, la muerte. Suele llegarles con cuarenta y tres años de retraso. De ahí, pese a que brindaremos por el óbito, que no creamos en aquél que rige el destino de los hombres. Aunque sí profesamos una verdadera admiración por el Inferno que retrató Dante.
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Y reproducimos con esperanza las partidas que nos dejó para siempre un genio (¡esta vez sí!) del ajedrez.
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sábado, diciembre 09, 2006

Harvest

CRUZ CON CRISTO RESUCITANDO AL BORDE DE LAS LLAGAS
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a Nohemí Sosa Reyna

Bajé de la luz hacia los bosques, de la escarcha hasta el sol
con esa tempestad ebria de corteza y de palpitaciones.
Escudriñé la lágrima de un niño jugando a los dados
para ver cómo sangra mi raza de lobo malherido a la vigilia.
Sumergí estatutos.
Curé infinitos rostros, infinitas máscaras:
parodias de lo humano.
Doré los fósiles de traidores al viento
en mi Casa de Revelaciones.
Trituré inmundicias con mis pequeñas manos oscuras,
acosadas por el perfecto temblor de las chozas.
Vivifiqué hasta el delirio la humillación y la súplica
de los que han sido sin más preguntas que el amor,
impía feria.
Peregriné, sí, por el guardián sendero de Emaús
que aún me llora con su aroma a magnolias.
Exangüe, mordí el gusano
en las hilachas de mi manto lila.
¡Obstinada palidez en este ronco vacío
que nos repite el mundo!
¡Lumbre de altitud,
heredad que no se nombra, escúchenme!
Así es la noche de oro en que debo olvidar
y aborrecer y escupir frente a los muros,
y soplar el vaho hirviente sobre mi carne.

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Por eso subo tan llagado
-a través del blanco hormiguero de criaturas, zumbando en grito
mi estupor y mi hambre-
a este Reino de Fuego.
Manuel Lozano
Buenos Aires, junio de 2005
Del libro " La Rueca Dorada "

Manuel Lozano y Diana Piazzolla, hija del "Maestro" Astor Piazzolla.

Felicidades para el escritor Manuel Lozano, que acaba recibir un premio de la Universidad de California, el reconocido "Harvest 2006-2007", una publicación prestigiosa en idioma inglés, por un ciclo de poemas suyos entre los cuales se encuentran dos dedicados a Astor Piazzolla: "La Sustancia en fuego sutil" y "En lo Secreto del trueno", textos escritos para "Zum" y "Verano del 79". Cada sábado, Manuel Lozano nos acompañará con un poema.

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jueves, diciembre 07, 2006

Legionari

Houellebecq et Arrabal le 29.XI.06


« Nous, les dramaturges qui avons conçu ce théâtre de la modernité nous étions ou sommes des exilés: l'Irlandais Beckett, le Roumain Ionesco, le Russe Adamov ou le Polonais Topor. Au nom de tous j'ai reçu mercredi 29 novembre l'honneur légionnaire (la Légion d'Honneur) qu'ils méritaient infiniment plus que moi, et précisément des mains de Jack Lang. { « Découverte scientifique : l'effet magique de la Légion d'Honneur voyage à la vitesse du son et non de la lumière » me dit, tout heureux (mais oui !) Houellebecq, depuis l'appel de Mirto.}
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« Nous 'desterrados' (et fondateurs de la modernité) vivons éparpillés en exil, avec humilité, campanules et couronnes. Ou nous nous réunissons en groupuscules de roc blindé. Nous sommes, comme les petites filles extra-terrestres, Thérèse d'Avila et Yifan Hou de Pékin, tous les mêmes, ceux d'hier, d'aujourd'hui et de demain, les sages et les fous, les héros et les insensés. Nous ne sommes pas venus pour vivre mieux ou moins mal, car nous nous efforçons d'appartenir à le légion des quichottes, des chevaliers errants, avec des paroles de beauté et de science et d'humour. VIVA LA SUERTE »
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Extractos (2)
de la Allocution de Fernando Arrabal al ser nombrado
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martes, diciembre 05, 2006

La huida de E. D.

LA HUIDA DE E. D.
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Desde aquel día, quién más quien menos, confía poco en Alejandro Dumas. Por su obra Los tres mosqueteros, por su imaginación o por su estilo (“le mot juste”), lo respetamos. Punto. Se ha dado a entender que en esta mina nos mueve un odio rotundo hacia él por dejar desprotegido a su personaje, pero no es así: es un rencor vago que en la bocamina mismo, o dentro de la jaula o mientras se está paleando se desvanece entre el carbón picado y las miradas oscuras. Pasa que el rasgo distintivo de esta mina es la literatura. Antes del hecho que nos ha marcado solamente había capas, pozos, rellenos, etc. Pero los mineros ahora (tras lo que sucedió un buen día) hablamos de las novelitas clásicas sin dificultad, procurando que el humo de las explosiones o el polvo del carbón, lo que por aquí se llama la pipá, no nos atragante la idea. Quizá lo más difícil de todo sea hacer entender al que no conoce nuestra historia la verdadera razón de todo.
- Perdonen, tenía la impresión que caminaba hacia el muro exterior –dijo una vez un tipo con melena francesa y camisa de preso.
Y claro, escuchar cómo alguien pica en la pared, temer luego la aparición, y que se asome la cabeza de este hombre en la mina, cayendo después de rodillas en la galería y mirándonos a todos como quien ve fantasmas, pues asusta. El personaje que apareció de un agujero un día hizo una reverencia y se rascó la cabeza. Después soltó un ¡oh! que chocó con unas cuantas paredes formando un eco francófilo y se puso a reír como un perturbado.
- ¿Qué hace aquí? ¿De dónde viene? –tuvo que preguntarle alguien.
- Llevo cinco años cavando hacia el muro... Le puse nombre a las piedras, veintidós mil cuatrocientas, veintidós mil –hablaba temblequeando.
- ¿Francés acaso? ¡Se presente! –le ordenó enfadado el capataz.
- Edmond Dantés, Conde de Montecristo.
Nosotros, en ese momento, cogimos el pico y trabajamos como si no hubiésemos visto a ese loco. Fue una ilusión nos dijimos, una ilusión. Pasamos a analizar las elecciones generales y la tienda que había montado en el pueblo la viuda de Iríbar, lencería y cosas finas... Pero el capataz ordenó parar, nos reprendió la ligereza. No nos quedó más remedio que invitarle a beber agua y compartir los panecillos de anís. Que había sido preso injustamente, contó. Refirió su historia: era marinero, con planes de casorio con Mercedes, pero su mejor amigo, Fernand, hizo que le apresaran una noche (también estaba enamorado de ella) y le llevasen a la cárcel de una isla desconocida. Y aunque la novela señale que él escapó de allí escondido en el saco donde debía ir un compañero de prisión, un viejo sabio, y que era lanzado al mar desde uno de los torreones por unos guardianes despistados, por el momento no había sido así. Nada de nada.
- Sigo cavando el túnel, Dumas me ha abandonado -gimoteaba.
Y aquí comenzó nuestro interés por Alejandro, Flaubert, Balzac y el comediógrafo Molière, la venganza y la lectura de folletines franceses. Porque claro, ¿quién no va a creer en el autor y en su historia cuando un día aparece negro de hollín el protagonista? Pero en el caso de Alejandro Dumas es un creer vago, porque fuimos nosotros y no Dumas, ni su pluma, ni la muerte de un sabio, ni un saco inventado… No, fuimos nosotros los que ayudamos a ese buen hombre. Con un barreno por aquí y otro por allá le abrimos vía, rompimos muro y escapó de su prisión de piedra.
IHB
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Cuento, que junto a otros, se lee y comenta en el Comenta-cuentos de Anika Entre Libros (Revista literaria).
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sábado, diciembre 02, 2006

Ivangelización

Pax Vobiscum

¿Qué se propone uno con la literatura?
Enseñar a la mosca a escapar del frasco (parafraseando a Wittgenstein). De todo laberinto se sale por arriba (Leopoldo Marechal)