http://ivanhumanes.blogspot.com

jueves, enero 03, 2008

Novela (1)


“A la mitad del camino de nuestra vida me encontré en una selva oscura, porque había perdido la buena senda. Y ¡qué penoso es decir cómo era aquella selva tupida, áspera y salvaje, cuyo recuerdo renueva el pavor! Pavor tan amargo, que dista poco de la muerte; mas, para tratar del bien que encontré en ella, contaré otras cosas de las que en ella vi.”

La divina comedia.
Dante Alighieri.

Infierno, Canto I, 1-9
.
A la mitad del camino me encontré en una selva oscura, serán ya tres o cuatro años los que llevo en ella, y una selva de 80 páginas (que más que selva era descampado) se ha convertido en un bosque de unas 160 páginas. ¿Y cómo salir de ella? Seis series, prácticamente seis tramas diferenciadas (que no muy diferentes), se entrelazan en las páginas. Ha sido ahora, cuando la maquinaria vuelve a ponerse en marcha y uno sólo va a respirar y pensar en la novela (que es la vida de uno hasta que deje de serlo) cuando ha venido la cita de La divina comedia, una de mis primeras lecturas y probablemente, si acierto en el cálculo, dentro de unos años, sería bello que fuese una de las últimas. O la final. La novela espera, con sus errores velados. Una novela compleja que me devuelve a mis primeros cuentos y a su temática, a La memoria del laberinto que se publicó ya hará tres años. Dante piensa el infierno como un Cono invertido, casualmente al revés (o no) que Bernhard piensa su Cono en la novela Corrección. Tras la lectura de Corrección escribí un poemario sobre la novela, meditando en Roithamer. Crítica (UAP) publicó unos poemas, en febrero la revista brasileña Sibila publicará otros tantos. En cierto modo siempre he estado bordeando el Cono, quizás lo que deba hacer en la novela sea traspasar el límite externo del mismo, adentrarme en el corazón del bosque (los arquitectos construyen las ciudades, los bosques los construyen los ángeles, escribió Arrabal). Espero que estas "reflexiones" que se dan a salto de tecla, automáticamente, sean el camino para verle las tripas a lo escrito. Ah, y el humor. El humor no debe abandonar toda tarea. Por ello, aunque sea trágico, debe saltar entre las páginas de toda novela. De eso sabe mucho Raúl Herrero y su "hombre cocido". Inevitablemente, los capítulos estarán plagados de citas literarias, no debe ser menos si el personaje principal, además de escritor, es caníbal.
.

¿Qué se propone uno con la literatura?
Enseñar a la mosca a escapar del frasco (parafraseando a Wittgenstein). De todo laberinto se sale por arriba (Leopoldo Marechal)