Juarroz (imperdible)

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-------------------------------------------------------------------------------------------------------iván humanes bespín

(Oasis en el desierto es el lago Qarun. Su norte es vacío, vergel el sur. Es el más cercano a la capital egipcia. La sal lo consume, borra sus límites y lo hace pesado. Su densidad será petroleo).
Como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil. Sería un mundo ideal. Lo supuso Cortázar y ella debe comprenderlo, que los labios deben persistir recortados hasta las encías y que la palabra molesta al oído. Osasis abandonada en un motel de carretera deshilachado, preguntándose por la Novela de la eterna. Próxima a una ciudad con calles de mejor gusto, del gusto de Macedonio: Olvido, Emprende, Vuelve a Mí, Tertulia, Vive en Fantasía. Una ciudad delicada y prólogo a la persona del autor. La literatura lo inunda todo, arrasa a los hombres y los sumerge como piedras, son granja de cadáveres.
(Oasis es cualquier crítico. Inocente que dispara a las letras y vive en desalación. Las palmeras que lo guardan son brazos lánguidos, se estiran aspirando a la tierra, hartos de tanto cielo y de tanto sol y tanto poema).
¿Basta con “ir antes” para ser prólogo? Lo que viene después del acto si acaso. No todo es vigilia para los ojos abiertos, dijo el autor eterno. Por eso mejor entreabiertos, esperando el horizonte. Mejor en la cama que tantas veces se ha frecuentado, ahora con las mantas roídas y hedor a Rayuela. Espera aquí. Tú aquí, en descomposición. Y la Novela vagando por la cabeza sin saber qué forma adoptar. Cthulhu que es primigenio del mundo marino y que existió “antes del tiempo”. Adorar a Cthulhu es leer del envés las novelas y acercarse al sentido (sin sentido). Por eso tú rodeada de conchas marinas en esta cama, que es tu cama, la frecuentada, prólogo para el lector corto.
IHB



Hibernia
(In memoriam R. Walser)
Es la nieve un manto que espesa ideas
y marca la profundidad de la bota
(que es profundidad de la idea)
con precisión de medidor atómico.
Caminando sobre huellas
y no desear nada. Recordar: la Naturaleza
no debe esforzarse por ser importante
(lo es).
Preguntar por poesía. No escuchar más que las
sombras. Y alejarse a zancadas cuando llegan
niños que descubren el cadáver de botas
gruesas y levita
negra.