Ando leyendo las obras de Cela, y disfrutando de sus conferencias y diversas apariciones en televisión. Me da que cierto amigo, del que guardo "verdadera veneración y respeto", y perfectamente innombrable, también es devoto de este autor. Porque bien puede aprenderse con la forma de hacer y decir de Cela. Siempre luchando con la letra y abriendo nuevos caminos. Y el amigo, innombrable como he dicho, sabe apreciar a todo genio. ¿Por qué tendemos a olvidar nuestra tradición más brillante? Tal es así mi convencimiento de la filiación entre Camilo José Cela y el susodicho, que sé que éste va a comentar el post y sus derivados. Tan sólo sentarme, aprender, y esperar las palabras que cerrarán esa impresión.
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