9 oct 2015

XXVIII proposiciones mesméricas





1. Existe una influencia mutua entre las uñas, la tierra y los cuerpos inanimados.
2. El barro universalmente estancado y a rebosar de hojas, de manera que un pie dentro del lodo y un perro negro observando tras los arbustos, la cabeza ladeada y dentro del mundo pero fuera del mundo, con los brazos desencajados,  el barro decíamos da como resultado sin admitir más duda para suponer la identidad del sujeto que ése es el material sin comparación y que es vehículo para esta influencia.
3. Esta acción entre los elementos está sometida a leyes irracionales poco conocidas, sí supuestas, pero no admitidas. Así: no es normal que mano parta cuello, ni que después uno se convierta en enemigo de la propia situación, ni que superhombre deje rastros fácilmente detectables con las nuevas técnicas que se aplican (esto último es lo de menos pero no pierde su importancia).
4. De esta acción resultan una serie de efectos alternativos que pueden considerarse como un flujo y reflujo (apláudase la exactitud de nuestras premisas con el bueno de Mesmer y considérese la lectura de Slavoj Zizek).
5. Este flujo y reflujo tienen la facultad de conversión de general a particular, más o menos concreta según la naturaleza de las causas que la determinan. Dichas causas determinantes, a veces, conllevan la conversión del lenguaje técnico-físico al lenguaje humanista, y siendo más exactos al lenguaje legalista: eximentes.
6. Es por esta operación, ir y venir, llegar tarde a casa, ver los elementos disociados: a una con otro, o ni siquiera sin relación parental alguna, la más universal que nos ofrece la naturaleza (flujo y reflujo, recuerden y no confundan porque no es lo mismo borboteo que flujo y líquido-sangre hacia boca que reflujo) por la que se ejercen las relaciones de actividad entre las uñas, la tierra y los cuerpos inanimados.
7. Las propiedades de la materia y de los cuerpos relajados en exceso (lengua afuera, ojos enormes y muñecas con cuerdas, atadas con esas cuerdas que se venden el los centros de bricomanía, cuerdas verde de tendedero) dependen de esta operación.
8. El cuerpo animal siente los efectos alternativos de estos agentes (barro y uñas negras), y es al insinuarse en la sustancia de los nervios cuando los afecta inmediatamente (Mesmer dixit, más o menos).
9. Se manifiesta, sobre todo en los cuerpos, con las mismas propiedades que el barro. Mesmer apuntaba que la relación era entre los cuerpos y el imán. Una teoría caduca, pese a que toma importancia suprema el «magnetismo animal» en todo esto pero sin poder considerarse como la única variable. Más importante es el barro, tómese la frase contenida en el Génesis 3:19: “Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado.” Y se pueden distinguir polos entre el cuerpo con barro y el cuerpo sin barro que pueden ser comunicados, cambiados, destruidos y reforzados; incluso puede observarse el fenómeno de la inclinación en un cuerpo inanimado y sumergido, casi totalmente, en el lodo.
10. La propiedad de las uñas negras es la que la hace susceptible a practicar influencia sobre el cuerpo humano, incluso sobre los cuerpos celestes, y a la acción recíproca de los que rodean a aquél que practica barro y cuerpo inanimado, manifestada con su analogía con el animal, me ha llevado a llamarla «Atracción».
11. La acción y la virtud de la atracción puede ser comunicada a otros cuerpos animados o animados.  Para ello basta un taburete en un bar y darle vueltas al vaso con hielo y esperar que alguien se siente al lado y si no practicar otra acción física: desplazamiento bípedo hasta estar a unos centímetros y luego boca a la oreja y lo del paseo en el coche, las estrellas y el bosque. Aplíquesen los pasos en caso de utilización de medios de comunciación distintos.
12. Esta acción y esta virtud pueden reforzarse y propagarse por estos mismos cuerpos con respecto a otros cuerpos. La práctica de la atracción en caso de trío o mayoría superlativa no es apropiada.
13. Con la experiencia se observa el flujo de una materia cuya sutilidad penetra a todos los cuerpos, sin perder actividad (de nuevo no modificamos a Mesmer).
14. Su acción tiene que producirse a una distancia cercana, sin necesidad de cuerpo mediador, cierto, pero quizás sí de sustancia mediadora. A saber: MDPV, mefedrona, o más técnicamente 2-methylamino-1-p-tolylpropan-1-one, 4-methylmethcathinona (4-MMC), 4-methylefedrona, Tigre, Meow Meow, Miau, burbujas. O metilona: MDMC, bk-MDMA.
15. Es aumentada o reflejada en las grabaciones con cámara.
16. La atracción se comunica, propaga y aumenta por el grito.
17. Esta virtud puede ser acumulada, concentrada y transportada. Por más que el transporte (aconsejamos) debe ser previo, al lugar donde los tres componentes del punto 1 suelen darse cita.
18. ¿He dicho ya que los cuerpos inanimados no eran tan susceptibles de la atracción? Ello entraría en la categoría de filias. Véase que en ocasiones hay cuerpos animados también muy raros, con propiedades adversas y que sólo tendríamos que practicar sobre ellos la atracción en caso de que no haya reservas de los cuerpos triple A. Los inanimados y los raros pueden destruir el efecto de la atracción, entonces viene la pregunta que mantenemos en estudio objetivo: ¿qué es más importante la atracción o el cuerpo?
19. La virtud tendría que penetrar los cuerpos. Podemos acumularla durante tiempo, propagarla sólo cuando sea indispensable, concentrarla y trasportarla hasta el lugar que, previamente, habremos señalado en un mapa con una X; lo que constituye no sólo una privación, sino incluso una virtud opuesta positiva.
20. El barro natural es susceptible de la atracción o de la virtud opuesta, sin que se altere su acción; siendo importante aplicar las manos al cuello antes de la operación.
21. Este sistema dará la clave para conocer la naturaleza del fuego y de la luz, así como la teoría del flujo y del reflujo, de la atracción, del barro y de las uñas negras.
22. Nos hará saber que el barro y las uñas no tienen, en las atracciones más diversas, más que propiedades comunes a una serie de otros agentes (cama, plástico, moqueta, mesa de la cocina, y así...), y que si resultan algunos efectos útiles a la administración de éstos, se deben a la atracción, más concretamente al magnetismo animal.
23. Tendría que reconocerse que este principio puede curar todas las enfermedades. Póngase en el lugar: bosque, uñas negras, cuerpo a los pies y cómo cantan los árboles al crepúsculo. Acariciar nalgas. La grandeza del lobo, decía un poeta. Pues bien, algo así. Dicha teoría puede considerarse reactiva, pasadizo secreto.
Síganse las pautas finales de Mesmer:
24. Con su uso el médico sabrá mejor cómo usar los medicamentos; perfeccionará su acción y provocaré y dirigirá las crisis salvadoras, de manera que se convertirá en un maestro.
25. Al comunicar mi método mostraré, por una nueva teoría de las enfermedades, la unidad universal del principio que yo opongo a aquéllas.
26. Con estos conocimientos, el médico juzgará con seguridad la naturaleza y los progresos de las enfermedades, incluso de aquellas más complicadas; impedirá que empeoren y conseguirá su curación sin exponer nunca al enfermo a efectos peligrosos ni a consecuencias enojosas, cualquiera que sea la edad, el temperamento o el sexo. Las mujeres, incluso en estado o en un parto, tendrán las mismas ventajas.
27. Esta doctrina, finalmente, pondrá al médico en condiciones de juzgar el grado de salud de cada individuo, y de preservarlo de las enfermedades a las que podría exponerse. El arte de curar llegará así a su último grado de perfección.
Y una más:
28. No es muerte el cuerpo. No es muerte, no. Otra cosa es que sea tragedia. O comedia griega.
 
Publicado en la revista KOKORO Nº9. Febrero de 2015.
 

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