Malleus Maleficarum
“Aunque los demonios tienen miles maneras de hacer daño, y desde su caída
intentaron provocar cismas en la Iglesia, impedir la caridad, infectar con la
bilis de la envidia la dulzura de los actos de los santos y perturbar de todas
las maneras posibles a la raza humana, su poder se mantiene limitado a las
partes privadas y al ombligo.”
“El demonio mismo de la Fornicación y el jefe de esa abominación se llama
Asmodeo, Criatura del Juicio, debido a este pecado ejecutó un terrible juicio
sobre Sodoma y las otras cuatro ciudades.”
La Universidad de Colonia debía aprobar el Malleus maleficarum y dejarlo en manos del mundo. En su documento
oficial de aprobación se acepta la existencia de la brujería y ensalzan el tratado
en beneficio de todos, de modo que los “hombres buenos” se vean prevenidos
contra las brujas, esa “pestilente herejía”. En su último artículo se exhorta a
todos los príncipes y católicos a que usen sus mejores esfuerzos para ayudar a
los Inquisidores en su obra de defensa de la Fe Católica.
Se ha apuntado que el acta esté falsificada, que los profesores de
Teología encargados de la aprobación del manuscrito no dieran el consentimiento
de su publicación, sino que el inquisidor Heinrich Kramer se valiese del
notario Kolich para ello. En cualquier caso, tras la publicación de este
manual, Inocencio VIII nombró a los autores del mismo “Inquisidores con poderes
especiales”, para que llevasen a cargo la investigación de los delitos de
brujería en la Alemania septentrional. Hasta el siglo XVII no se suavizaron las
posiciones de los magistrados y fue a partir del siglo XVIII cuando la brujería
desapareció poco a poco de las prácticas judiciales.

Uno de los libros más perniciosos de la historia de la humanidad.
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